MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE AYUDARON!

COMO CIUDADANO PERUANO, EMBARGADO DE LA PESADUMBRE DE VER A MIS COMPATRIOTAS DEL SUR, ES REVITALIZANTE VER LA BONDAD DEL CORAZÓN HUMANO, EXPRESADO EN LA NOBLE AYUDA SOLIDARIA DE MUCHOS PAISES A LAS CIUDADES DEVASTADAS POR EL TERREMOTO, A TODOS USTEDES : MUCHAS GRACIAS Y QUE DIOS QUE ESTA EN LO ALTO LOS SIGA BENDICIENDO!
AHORA LA VIDA CONTINUA, Y ES MOMENTO DE APROVECHAR LA CRISIS PARA UN CAMBIO, UN CAMBIO QUE SIGNIFIQUE UN NUEVO NORTE PARA EL PERÚ Y EL MUNDO, COMO DIRIA EL GRAN PRESIDENTE DE MEXICO JOSÉ LOPEZ PORTILLO: "ES HORA DE ESCUCHAR LAS SABIAS PALABRAS DE LYNDON LAROUCHE" Y ASI EN ESTE MOMENTO EN QUE ES INMINENTE EL CRAC FINANCIERO ES HORA DE REORGANIZAR EL SISTEMA FINANCIERO EN SU CONJUNTO POR BANCARROTA Y ASI DAR PASO A NUEVAS INSTITUCIONES FINANCIERAS DONDE SEAN LOS ESTADOS NACIONALES SOBERANOS LOS QUE FIJEN LAS NORMAS Y CREDITOS Y UTILICEN REALMENTE EL CREDITO EN OBRAS DE INFRAESTRUCTURA Y SISTEMAS EFICIENTES DE SALUD Y EDUCACIÓN, ES HORA DE SALVAR AL AFRICA, ES HORA DE UTILIZAR SISTEMAS AVANZADOS DE PRODUCCION Y ENERGIA , COMO LA ENERGIA NUCLEAR, TODO ESTO, ESTE NUEVO MUNDO DE DESARROLLO Y PROGRESO SERA POSIBLE CUANDO LAS NACIONES HAGAN USO DE SU SOBERANIA Y NOS REENCAUZEMOS EN NUESTRO GENUINO DEVENIR ,EL DE "HENCHID LA TIERRA Y SOJUZGADLA" , UNAMONOS A LYNDON LAROUCHE EN UN "PUENTE HACIA EL FUTURO" Y DEVOLVAMOS LA DECENCIA Y EL DESARROLLO A NUESTRAS NACIONES.
ATTE
DINO GAVANCHO


P.D
40 naciones presentes en la conferencia del Instituto Schiller: "El Puente Terrestre Euroasiático es una realidad".
http://www.larouchepac.com/news/2007/09/17/40-naciones-presentes-en-la-conferencia-del-instituto-schill.html
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martes, 26 de junio de 2007

Desean construir puente entre norte de Rusia y Alaska

Por Alvaro Lafuente - 18/04/2007 - 12:20


El proyecto es ambicioso y colosal. Rusia propondrá a EEUU, Canadá, China y otras naciones interesadas abordar las negociaciones para la construcción de un ferrocarril transcontinental de 6.000 kilómetros entre Yakutsk, en el extremo noreste de Rusia, y la costa de Alaska, con un túnel subacuático en el Estrecho de Behring.

Para implementar esta obra, cuya construcción tardaría entre 15 y 20 años, se requiere una inversión de US$ entre 12 a 15 mil millones para el tendido de las vías férreas, otros 10 12 mil millones de dólares para la creación del túnel, y entre 23 a 25 mil millones de dólares para el desarrollo de la infraestructura energética.

La agencia rusa RIA Novosti señala también que entre 10 a 15 mil millones se requerirán para otros apartados, más un 3-4% del presupuesto total para la redacción de especificaciones técnicas, declaró Víctor Razbeguin, subjefe del Consejo para el estudio de las fuerzas productivas instituido por la Academia de Ciencias de Rusia y el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio.

El proyecto podría convertirse en una pieza clave de la estrategia nacional del desarrollo económico y social del Extremo Oriente. Permitirá crear 100-120 mil empleos y obtener ingresos anuales de 8-10 mil millones de dólares, dijo Razbeguin.

Según las estimaciones, el proyecto se volverá rentable 30 años después de alcanzado el volumen objetivo del tráfico de mercancías, de 70 millones de toneladas anuales.

Un tunel podría conectar Rusia con Alaska.

Machine, 27/04/2007 (10:28).
ç

A través del estrecho de Bering un túnel podría unir el continente asiático con Alaska.

El gobierno ruso presentará un futurista proyecto de túnel, que uniría los 37 kilómetros que separan Alaska de Rusia.

Con un coste aproximado de 65.000 millones de dólares, el proyecto requeriría construir un túnel de 103 kilómetros bajo mar y tierra, y se convertiría en el mas largo del mundo.

Además requeriría la creación adicional de más de 6.000 kilómetros de carreteras y ferrovías a ambos lados del estrecho, zonas que actualmente son de las más aisladas del mundo.

El túnel se llamaría TKM-WorldLink, e incluiría además de una autopista, la infraestructural necesaria para soportar un tren de alta velocidad, cables de alta tensión, gaseoductos, oleoductos, etc...

El Ministro de Economía ruso lo presentará oficialmente a la administración Bush esta semana.

El Puente Terrestre Mundial por Dennis Small

TOMADO DE:
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El Puente Terrestre Mundial
por Dennis Small


El Puente Terrestre Eurasiático es el proyecto de infraestructura de mayores alcances que haya emprendido la humanidad hasta la fecha. Cuatro mil millones de personas en más de 20 países de Europa y Asia —es decir, la mayoría de la humanidad— se verán beneficiadas con este gran proyecto. Su elemento central son unos 27.000 kms. de vías férreas que conectan los puertos chinos y rusos del Pacífico, en particular, con los puertos europeos del Atlántico. En el diseño que presentó originalmente Lyndon LaRouche, precandidato a la Presidencia de los Estados Unidos, estos miles de kilómetros de vías ferreas serían el centro de corredores de desarrollo de 100 kilómetros de ancho, que llevarían industria y tecnología de punta a los lugares más apartados del planeta.


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Hoy en día, ya existen tres corredores, como se observa en el mapa 1:

A) El Corredor Norte, que conecta el puerto ruso de Vladivostock, en el este, con Moscú, Berlín y Rotterdam. Esta ruta, también conocida como el Ferrocarril Trans-siberiano, ya está en servicio.

B) El Corredor Central, que corre de Lianyongang (China) a Tashkent, de donde parte un ramal norteño que corre a Moscú, Berlín y Rotterdam, y un ramal sureño que va a Teherán, Estambul, Berlín y Rotterdam. Esta ruta también está abierta (el ramal sureño sólo desde mayo de 1996).

C) El Corredor Sur, que conectará a Shanghai con Nueva Delhi, y de ahí a Teherán, Estambul, Berlín y Rotterdam. Esta ruta aún no está abierta, ya que faltan dos tramos de conexión, como se observa en el mapa.

En su conjunto, estas obras de infraestructura no sólo ayudan al desarrollo de las naciones de la región, sino que sirven de locomotora para la transformación mundial. Son la alternativa a todo el sistema moribundo del Fondo Monetario Internacional, la alternativa a la que Colombia, y todas las naciones de Iberoamérica, se tienen que plegar, tanto política como económicamente.

En el mapa 1 también se observa cuánto queda por construir para hacer del Puente Terrestre Eurasiático un verdadero Puente Terrestre Mundial, y cuáles son los principales cuellos de botella que hay que vencer para conectar los continentes.

1) El Estrecho de Bering: Este es quizás el punto nodal de toda la red mundial, ya que aquí es donde se tendrán que conectar los dos hemisferios del mundo, mediante un proyecto binacional entre los Estados Unidos y Rusia. Ya hay estudios que demuestran la factibilidad de construir un túnel por debajo del Estrecho de Bering, que tendría un largo de aproximadamente 85 kilómetros. Afortunadamente, hay dos islas en medio del estrecho —la Gran y la Pequeña Diomede— que pueden servir de plataformas intermedias en tierra firme, lo que reduciría el tramo más largo del túnel a solamente 35 kms.

A manera de comparación, considérese que el túnel que se construyó debajo del Canal de la Mancha, entre Francia e Inglaterra, tiene un largo de 50 kms.; es decir, es más largo que el tramo máximo del túnel del Estrecho de Bering. Se calcula que el túnel del Estrecho de Bering tendría una profundidad máxima de 54 metros, mientras que el del Canal de la Mancha es ligeramente inferior, de 45 metros. En cuanto a la dificultad de la construcción, los ingenieros que han estudiado el asunto consideran que el subsuelo en Bering es mucho más adecuado para la construcción de túneles que el del Canal de la Mancha, por razones técnicas.

Es cierto que el clima en el Estrecho de Bering es algo inhóspito, pero no es nada que la ingeniería moderna no pueda dominar. Con esta obra, el mundo pasaría definitivamente de la era de la Guerra Fría entre los EU y Rusia, a lo que se podría denominar la era del Ferrocarril Frío.

2) El Tapón de Darién: Esta es una región de unos 100 kms. de largo en la frontera entre Colombia y Panamá, que tiene fama de ser, supuestamente, impenetrable —aunque hoy está plagado de narcotraficantes de las FARC, entre otros. La Carretera Panamericana, por ejemplo, pasa por toda América Central y Panamá, llega hasta el Tapón de Darién, y de ahí no pasa. Los ambientistas y otros pesimistas han insistido en que, primero, es imposible construir una carretera o un ferrocarril ahí, porque "se lo traga la selva"; y que, aun de ser posible, no se debería construir, porque el Tapón es una "barrera natural" que el hombre no debe romper.

Ambos problemas se pueden, y deben, superar. Si no, no hay manera de vincular geoeconómicamente a Sudamérica con el Puente Terrestre Eurasiático. El problema técnico es que la región es pantanosa y extremadamente lluviosa. Cualquier carretera que se construya de la manera ordinaria, se hunde en el fango que la temporada de lluvias crea. Los habitantes de la región han aprendido que la única manera de construir un camino es sobre troncos de árboles, que pueden flotar cuando la tierra firme se vuelve un pantano. Este principio se debe aplicar para construir un ferrocarril y una carretera panamericanas semiflotantes o sobre pontones, en un tramo de unos 100 kms. que abriría el Tapón de Darién. Brasil podría aportar técnicas que ha desarrollado para construir carreteras en la selva amazónica, en condiciones muy similares.

Esta nueva ruta este-oeste en la frontera de Colombia y Panamá se debe empalmar con otra gran obra de infraestructura ahí mismo, en territorio colombiano, pero que correría norte-sur: el Canal Atrato-Truandó. Este canal, de unos 80 kms. de largo, aprovecharía los ríos seminavegables de la región —el Atrato y el Truandó— para crear un canal a nivel entre el Atlántico y el Pacífico, por el que podrían pasar barcos de más de 65.000 toneladas, que es el límite actual del Canal de Panamá.

De esta manera, lo que hoy es quizás la región más inhóspita del hemisferio, se volvería una encrucijada mundial única, para el comercio y el transporte norte-sur y este-oeste. Otra ventaja importante de estas dos obras es que se echarían las bases para unir a México y Centroamérica con Sudamérica, no sólo políticamente sino geoeconómicamente, para así forjar un mercado común de toda Iberoamérica.

Iberoamérica, a su vez, se tiene que vincular con los Estados Unidos y Canadá en torno al tendido de una red ferroviaria que conecte a todas las Américas con el Puente Terrestre Eurasiático, como se presenta en el mapa 1. ¿Existen bases políticas sobre las que se pueda construir tales vínculos económicos? Por supuesto que sí. A diferencia de Gran Bretaña y su sistema colonial, los Estados Unidos fueron fundados por Benjamín Franklin, Jorge Washington y demás, sobre la base de establecer una comunidad de intereses con los países soberanos del sur, en torno al desarrollo industrial de todas las naciones. En el siglo 19, Abraham Lincoln retomó esa orientación con vigor; en el siglo 20, Franklin Delano Roosevelt hizo lo mismo; y hoy en día Lyndon LaRouche representa esa misma tradición dentro de los EUA.

3) Sajalin: Dentro de poco, Japón, la segunda economía del mundo, estará directamente conectada al Puente Terrestre Eurasiático. A fines de 2001, el gobierno ruso anunció que en cuestión de meses empezarían las obras para construir un puente de 8 kms. entre Rusia continental y la isla de Sajalin. La isla japonesa de Hokkaido, a su vez, está sólo 40 kms. al sur de Sajalin, y ya existen propuestas para construir un puente que las conecte. Hokkaido ya está conectado con Honshu, la isla más grande de Japón, por el túnel de Seikán, de 54 kms., el túnel subacuático más largo del mundo.

Se calcula que, una vez terminadas estas obras, el transporte ferroviario de Tokio a Rotterdam tomaría solamente 9 días para atravesar una ruta de 13.600 kms. Hoy en día, la ruta marítima entre las mismas dos ciudades es de 20.000 kms., y toma unos 26 días. Las implicaciones para la productividad económica de todas las naciones a lo largo de la ruta, son patentes.

4) El Canal de la Mancha. El túnel que pasa por debajo de este canal se abrió al tráfico tanto de automóviles como de trenes en 1994, y es una maravilla de ingeniería que nos da una idea de lo que se puede lograr en el resto del mundo, una vez superados los obstáculos políticos a tales empresas.

5) El Estrecho de Gibraltar: En este lugar, solamente 14 kms. separan a Europa de Africa. Es fundamental construir un túnel aquí, para que Africa forme parte del Puente Terrestre Mundial. Esto es factible técnicamente, aunque la profundidad del agua es tal (unos 300 metros) que se tendría que construir un túnel de 50 kms. o más para no exceder las pendientes máximas tolerables.

6) El Canal de Suez: En noviembre de 2001 se inauguró un puente de 1 km. de largo que cruza el Canal de Suez. Así, Africa obtuvo un vínculo ferroviario con el Oriente Medio y Europa.


Los requisitos físico-económicos
El mapa 2 nos da una idea clara de cómo los continentes del planeta formarán una sola masa continental continua, conectadas por una gran espiral ferroviaria, espiral conformada por corredores de desarrollo de unos 100 kms. de ancho, que traerán el desarrollo, la tecnología de punta y otros logros de la humanidad a los lugares más recónditos de la Tierra. Esto inaugurará una nueva era en la historia de la humanidad. Hasta la fecha, las grandes civilizaciones han sido fundamentalmente marítimas o ribereñas, y sus concentraciones demográficas y económicas en general han estado o en las costas o en los valles de los ríos. Pero con el Puente Terrestre Mundial, el espacio interno de los diferentes continentes devendrá la nueva frontera del desarrollo.

Además de los principales cuellos de botella que hemos señalado, hay muchos miles de kilómetros de ferrovía que hay que construir para establecer un verdadero Puente Terrestre Mundial. El cuadro 1 resume cuantitativamente lo que salta a la vista en el mapa 1: que los dos continentes donde más faltan ferrocarriles son Africa e Iberoamérica. Si nos limitamos únicamente a las principales rutas ferroviarias indicadas —que serían algo así como el "esqueleto" del Puente Terrestre Mundial— tenemos los siguientes resultados:


Algunos preguntarán si hay "dinero" para financiar obras tan enormes. Es esa una pregunta incorrecta, por lo menos, de la manera en que la plantea la gran mayoría. Tanto el crédito nacional como el internacional son instrumentos creados por los gobiernos soberanos, como veremos más adelante. Teniendo la voluntad política, sí se puede.

La pregunta más importante es: ¿hay capacidad físico-económica para construir estas obras? ¿Dónde está el acero, dónde el cemento, etc.?

En el cuadro 1, hemos aplicado criterios que ingenieros expertos nos han suministrado, para desglosar los requisitos de acero y de cemento para construir los indicados 63.650 kms. de vías férreas que forman el "esqueleto" del Puente Terrestre Mundial. Estos totales luego se comparan con la actual producción mundial. En el caso del acero, los 14,7 millones de toneladas que se requieren son alrededor del 1,7% de la producción anual mundial (847 millones de toneladas). En el caso del cemento, los 21 millones de toneladas requeridos son el 1,4% de la producción anual mundial (1.520 millones de toneladas). En el cuadro 2, vemos la producción anual de acero y cemento de algunas de las principales naciones.



Esto en cuanto al "esqueleto" del Puente Terrestre Mundial. Pero en Iberoamérica, igual que en los otros continentes, es necesario construir una serie de ferrocarrilles regionales secundarios, así como redes internas para cada una de las naciones. Estimamos que el total de kilómetros requeridos es unas cuatro veces lo que llamamos el "esqueleto", es decir unos 100.000 kilómetros nuevos. Hoy en día, las naciones de Iberoamérica ya tienen unos 100.000 de kms. de ferrocarriles; así es que el total llegaría a unos 200.000 kms. Esto daría una densidad de unos 10 kms. de vía férrea por kilómetro cuadrado de superficie, como promedio en Iberoamérica. Para comparar, considérese que la densidad correspondiente en los EU hoy en día, es de 30 kms. por km2.

Iberoamérica: sí se puede
El mapa 3 presenta un esquema de las principales redes ferroviarias —existentes y propuestas— en las Américas, según el diseño del especialista estadounidense ingeniero Hal Cooper. Ya está en discusión la construcción de lo que se conoce como "el ferrocarril Alcan", que va de Alaska a Canadá. Una vez que se construya este tramo, la red ferroviaria estadounidense estaría lista para hacer la conexión con el Puente Terrestre Eurasiático, a través del Estrecho de Bering.


Aunque nuestro mapa indica que hay tres vías férreas que conectan a los EU con la Ciudad de México, eso de que "hay" es un decir: las tres son antiquísimas y necesitan grandes inversiones para ponerlas al nivel necesario para formar parte de la red mundial.

Siguiendo hacia el sur, se tiene que construir el Ferrocarril Panamericano que atraviese toda Centroamérica hasta llegar al Tapón del Darién y a Colombia.

Aquí vemos claramente que Colombia se puede convertir o bien en el tapón o bien en la garganta pivote, que obstruya o permita la integración física de Iberoamérica, así como su conexión con los Estados Unidos y, de ahí, con el Puente Terrestre Eurasiático. Por circunstancias de su ubicación geográfica, será en Colombia donde se dé origen a varias ramas principales:

* el corredor occidental, que seguirá paralelo a la costa pacífica;

* el corredor central, que conectará a Panamá, Bogotá (Colombia), Saramirisa (Perú), Santa Cruz (Bolivia) y Sao Paulo (Brasil), en uno de sus ramales; o Santa Cruz con Buenos Aires (Argentina) en otro;

* y el corredor oriental, que unirá a Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa y se desplazará paralelo a la costa Atlántica, abarcando a Brasil, hasta llegar a Buenos Aires.

Una vez construida esta red ferroviaria, se podría tomar el tren en Sao Paulo, Brasil, por ejemplo, ¡y viajar unos 20.000 kms. de vía continua para llegar a Berlín! Esta es la distancia del actual transporte marítimo entre Japón y Berlín.

Además del Tapón de Darién, el otro gran obstáculo técnico para lograr la integración física continental, es el de construir líneas férreas que crucen los Andes. La cota más baja de los Andes se encuentra en Saramirisa, Perú, con una altura de unos 2.500 metros sobre el nivel del mar, y que lógicamente sería uno de los puntos donde se lograría la conexión este-oeste. Pero también hay que construir vías férreas interoceánicas más al sur, tanto en Perú como en Bolivia, donde la cota es de unos 3.000 o hasta 3.500 metros.

¿Será posible? Por supuesto que sí. Hoy en día, China y Tíbet están construyendo un ferrocarril de 1.118 kms. que conecta la provincia de Xinjiang en China, con Lhasa, la capital de Tíbet, pasando por lo que se llama "el techo del mundo". Unos 960 kms., o el 85% de la ruta total, están a alturas de mas de 4.000 metros, y en algunos lugares supera los 5.000 metros. Ya se ha ejecutado más de la mitad de la obra.

Es más, en el mismo Perú han existido proyectos viables para cruzar los Andes en ferrocarril desde mediados del siglo 19. Como lo demuestra una investigación histórica de próxima publicación, llevada a cabo por el representante del movimiento de Lyndon LaRouche en Perú, Ing. Luis Vásquez, el gobierno peruano de Manuel Pardo (1872–1876), en alianza con las redes de Abraham Lincoln en los Estados Unidos, lanzó tal proyecto ferroviario. Sus enemigos lo calificaron sarcásticamente de "Tren a la Luna". Pero Pardo, desde 1860, ya entendía la función de la infraestructura ferroviaria de la siguiente manera:

"Unid las tres líneas centrales por medio de esa cuarta, y decid si en diez años no se habría operado una revolución en el Perú, revolución a un tiempo física y moral, porque la locomotiva —que cambia como por encanto el aspecto del país por donde pasa— civiliza también. Y eso es quizás su principal ventaja: las poblaciones que pone en contacto. Hace más que civilizar; educa. Todas las escuelas de instrucción primaria del Perú no enseñarían a nuestra población indígena en un siglo, lo que la locomotiva puede enseñarle en diez años".

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Conferencia en Moscú sobre el Estrecho de Bering escucha a LaRouche y al gobernador Hickel evitar la guerra por medio del desarrollo económico

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Conferencia en Moscú sobre el Estrecho de Bering escucha a LaRouche y al gobernador Hickel: evitar la guerra por medio del desarrollo económico.
Moscú, 24 de abril (LPAC).— Un artículo del principal economista de los Estados Unidos, Lyndon LaRouche, titulado "El mapa político del mundo cambia: Mendeleyev estaría de acuerdo", fue presentado hoy en Moscú donde se reunieron varios cientos de personas en la conferencia sobre Un Vínculo de Transporte Transcontinental Eurasia-América vía el Estrecho de Bering. A los participantes rusos de alto nivel se unieron oradores de Corea, Japón y los Estados Unidos. En la sesión inaugural, dos contribuciones estadounidenses presentaron la idea de que el camino para apartarse de la guerra son los grandes proyectos de desarrollo. Fueron las intervenciones del ex gobernador de Alaska y ex secretario del Interior norteamericano, Walter Hickel, un fuerte partidario del proyecto de un túnel por el Estrecho de Bering, y el artículo de LaRouche. El artículo de LaRouche, solicitado por los organizadores de la conferencia para su publicación, fue leido en la reunión por el Dr. Jonathan Tennenbaum, colaborador de LaRouche por muchos años.

Esta reunión es la primera de una serie de conferencias denominadas "Megaproyectos del Oriente de Rusia", organizadas por el Consejo de la Academia de Ciencias para el Estudio de las Fuerzas Productivas de Rusia (CACEFP), junto con el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio ruso, el Ministerio del Transporte ruso, la empresa estatal Ferrocarriles Rusos, y varios gobiernos regionales de Siberia y el Lejano Oriente de Rusia. El académico Alexander Granberg, director del CACEFP, dijo en la sesión de hoy que el siguiente paso es el diseño y los estudios de viabilidad del corredor de 6,000 kms para los ferrocarriles, oleoductos y energía eléctrica, desde Yakutsk, en la Siberia oriental, hasta Fort Nelson, Canadá, que incluye un túnel de 100 km bajo el Estrecho de Bering. En realidad serán dos túneles de 50 km, señaló Granberg, debido a las islas que existen en el estrecho.

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Louis Cerny, de la American Railroad Association (Asociación Norteamericana de Ferrocarriles), participante en la conferencia, presentó también la viabilidad técnica de atravesar el Estrecho de Bering e indicó que el calendario del proyecto en conjunto podría acelerarse con la construcción simultánea de sus diferentes partes.

El proyecto y la conferencia se anunciaron el 18 de abril en una conferencia de prensa que dieron miembros del equipo del proyecto del Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio. Recibió una covertura amplia en la televisión de Rusia y otros medios. Para la reunión de hoy, la sala fue decorada con mapas gigantes del proyecto intercontinental.

Varios de los oradores rusos hicieron referencia a las decisiones recientes del Gobierno que hacen del proyecto del Estrecho de Bering una opción viva. Uno de estos es el Programa Meta Federal denominado "Desarrollo del Lejano Oriente y la Región de Transbaikal al 2013". Como publicara EIR en su edición del 13 de abril (El Lejano Oriente Ruso: Un Gran Proyecto Mundial, por Mary Burdman), el primer ministro Mijail Fradkov ha lanzado un conjunto de medidas que abordan el subdesarrollo y despoblación de estas regiones. El 10 de abril, en una reunión presidida por el Presidente Putin sobre el desarrollo ferrocarrilero nacional en las siguientes dos décadas, el Presidente Ejecutivo de los Ferrocarriles Rusos, Vladimir Yakunin, presentó el plan para construir una linea ferroviaria de 3,500 km desde el banco derecho del Río Lena hasta el Estrecho de Bering.

El proyecto total es una empresa que se calcula en $ 65 mil millones de dólares, que los organizadores rusos anticipan manejará 3% de la carga mundial de bienes físicos.

El ex gobernador Hickel hizo un emocionado planteamiento a la conferencia sobre el peligro de guerra. ¿Por qué librar guerras, —preguntó— cuando debiéramos estar construyendo grandes proyectos? Deberíamos dejar de pelear, y comenzar a construir.

Tennenbaum presentó el documento de LaRouche como la obra de un economista norteamericano, mejor conocido en Rusia por su Ciencia de la Economía Física y su promoción de los grandes proyectos. Los participantes rusos acogieron con gran interés la discusión de LaRouche del legado del químico y economista nacional Dimitri Mendeleyev, al igual que su referencia a la cooperación de las grandes naciones en el proyecto del Estrecho de Bering a la tarea de evitar la guerra.

Tennenbaum, conocido en Rusia especialmente como coautor del Informe Especial de EIR de 1997 "El Puente Terrestre Euroasiático", explicó a continuación el concepto de los corredores de infraestructura y sus redes de intersección. Construirlas en el lejano Norte es un reto para el siglo 21, dijo, que puede lograrse construyendo cadenas de ciudades electrificadas con energía nuclear. El trabajo de los Estados Unidos en la construcción de instalaciones nucleares en Groenlandia al pasado, aunado a la experiencia de Rusia en la construcción de ciudades en Siberia, hace a esta región ideal para la cooperación ruso-estadounidenses, dijo Tennenbaum.

Maxim Bystrov, subdirector de la Agencia Federal para Zonas Económicas Especiales, retomó las palabras de LaRouche y Tennenbaum sobre la enorme burbuja financiera actual, como contraria al potencial de dirigir el financiamiento a la inversión productiva como estos proyectos de infraestructura. La liquidez no fluirá hacia los proyectos de largo plazo por sí sola, subrayó Bystrov; eso requiere deciones por parte del Estado.

El gobernador de Yakutia (República de Saja), Vyacheslav Shtyrov, analizó el enorme potencial de desarrollo de esa región del oriente siberiano, señalando que en Yakutia "contamos con todos los elementos de la tabla periódica de Mendeleyev", así como las ideas de Mendeleyev.

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LaRouche dialoga con sindicalistas iberoamericanos: La globalización es fascismo

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LaRouche dialoga con sindicalistas iberoamericanos: La globalización es fascismo; ¡Organicemos un Nuevo Bretton Woods!


A continuación publicamos el texto del discurso inicial que pronunció Lyndon LaRouche en el diálogo que sostuvo con dirigentes sindicales de Iberoamérica el pasado 14 de junio. LaRouche fue presentado por Ronald Moncayo. El intercambio se difundió por los sitios de internet www.larouchepub.com/spanish y www.larouchepac.com/spanish, donde todavía puede verse la videograbación.


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Muchas gracias. Como dijo Ronald, acabo de regresar de un viaje muy importante. Estuve en Rusia para participar en una discusión muy importante, en ocasión del cumpleaños de un prestante economista —cumplía 80 años—, una visita en la que también sostuve entrevistas de cierta importancia en la televisión y en otras partes en Moscú. Luego siguió una visita de tres días a Italia, donde presenté testimonio ante la Comisión de Defensa del Senado de Italia sobre algunos de estos asuntos, y también sostuve varios intercambios igual de importantes.

'La única oportunidad real que tenemos'
Su importancia es esta: Nos encontramos en uno de los momentos más emocionantes y peligrosos de la historia moderna. El sistema financiero económico mundial inevitablemente desaparecerá de aquí a poco. La pregunta es: ¿con qué lo vamos a remplazar? Ésa es la interrogante. El sistema monetario internacional en su forma actual está en quiebra irremediable; no puede reformarse. Hay que remplazarlo. Lo que hay que hacer, en esencia, es crear un nuevo sistema monetario, y lo que propongo es lo siguiente: que si Estados Unidos —y esto no es imposible— le propusiera a Rusia, a China y a India copatrocinar la formación de un nuevo orden monetario–financiero internacional, podría hacerse.

El problema es que, la mayoría de las naciones, tales como las de Europa central y occidental, y otras partes del mundo, no pueden actuar de manera independiente, tomar la iniciativa. Sin embargo, si Estados Unidos y Rusia, que son dos de las naciones más grandes del mundo desarrollado, o antes desarrollado, se combinan con China e India, que son las dos naciones asiáticas que representan la porción más grande de la población mundial, entoces se tiene una combinación que puede darle protección a las naciones de Sudamérica, por ejemplo, y de Europa y demás para que actúen en conjunto. Ésa es la única oportunidad real que tenemos.

No es imposible que pueda inducirse a Estados Unidos a hacer eso, aun en las condiciones actuales. Al presente tenemos a Dick Cheney, por supuesto, en una posición muy vulnerable. Ha ocurrido un suceso reciente desde que regresé de Europa, que es el llamado escándalo de la firma BAE, en el que está implicado alguien que algunos de ustedes conocen: Pinochet, quien ya partió, pero sus reliquias quedan. Pinochet estaba metido en este escándalo y él, por supuesto, era un fascista. Fue patrocinado por ciertas personas de Estados Unidos y también de Londres, y en sus últimos años se volvió virtualmente un agente británico abierto. Pero también George Shultz en California, que fue uno de los que patrocinó el golpe de Pinochet junto con Félix Rohatyn, un banquero con proclividades fascistas que fue el banquero clave en esta operación. Y, por supuesto, Henry Kissinger funcionó en apoyo a esto en su papel como secretario de Estado.

Ésta es la naturaleza de la situación.

Lo que pasa es lo siguiente: BAE en esencia representa una institución imperial británica que ha agarrado más y más poder en distintas partes del mundo, y ha tratado de obtener un creciente control sobre Estados Unidos mismo. Lo que ha pasado ahora es que, al príncipe Bandar de Arabia Saudita, que ha sido por mucho tiempo un agente de estos círculos, se le ha desenmascarado como parte de esta operación. Tenemos ahora una crisis de implicaciones incalculables a nivel planetario en marcha. Ésta no es una crisis de finanzas, no es un escándalo financiero como tal, no es un escándalo en el sentido ordinario. Es una crisis para ver quién va a dominar el mundo. ¿Será un grupo de naciones? ¿O será el nuevo imperio británico que emerge, o reemerge porque nunca desapareció, que toma control de los Estados Unicos y establece su dominio mundial a través de la globalización? Por ejemplo, a través de BAE, que es una manera de asumir el control de las capacidades militares del mundo, con una organización imperial británica, una organización casi privada, pero imperial de todas maneras.

En Sudamérica hemos visto recientemente acontecimientos interesantes y positivos. En parte, por la iniciativa de lo que ha pasado en Argentina, que fue decisiva en esto, se han juntado los países de Sudamérica en lo que no es un bloque consolidado pero es una opción muy prometedora, y forma parte de la solución.

Por tanto, lo que tenemos que hacer es lo siguiente; el actual sistema financiero monetario–financiero internacional está en quiebra. No hay manera de que pueda reformarse por cuenta propia y sobrevivir. Cualquier intento de mantener este sistema significa una desintegración total en una nueva Era de Tinieblas, parecida a la de Europa del siglo 14, con el desplome de algunos de los bancos lombardos de entonces. Eso fue lo que pasó.

Por tanto, la solución es establecer un nuevo sistema monetario–financiero internacional. Eso puede hacerse en base a las cláusulas especiales de la Constitución estadounidense. Recuerden que, el sistema estadounidense no es un sistema monetarista. Más bien en un sistema de crédito fundado en la autoridad constitucional que tiene el Gobierno de Estados Unidos para emitir y controlar su propia moneda. En otras partes del mundo el sistema financiero nacional lo ha controlado en gran medida el sistema liberal angloholandés, a través de redes de bancos privados llamados bancos centrales que, de hecho, ordenan y controlan gobiernos.

Entonces, hay un sistema financiero económico imperial mundial centrado, en general, en el Imperio Británico desde febrero de 1763. En contra de esto, el único sistema de alguna importancia que sobrevive hoy, en tanto alternativa, es el que dispone las cláusulas constitucionales de Estados Unidos, que establecen al dólar como un mecanismo de crédito del Gobierno de Estados Unidos. Es decir, en nuestro sistema cuando funciona, lo que no siempre ha sido el caso, obviamente, generamos crédito a través de un voto del Congreso, especialmente de la Cámara de Representantes. El Presidente de Estados Unidos luego actúa con base a la autoridad de esta ley federal, para emitir moneda como crédito de Estados Unidos mismo.

Ahora bien, la función principal de este crédito no es nada más imprimir dinero; es crear fondos de capital para inversiones de capital a largo plazo, especialmente en el sector público, pero con efectos secundarios para el sector privado. En el sector público, sobre todo en grandes obras de infraestructra para los estados y para el Gobierno federal. Este crédito en general se emite por un período de 25 a 50 años en la economía moderna.

Tenemos un sistema monetario–financiero internacional que no funciona. Pero, si Estados Unidos afirma su Constitución, y hace acuerdos con las tres otras naciones patrocinadoras principales, y con otras naciones, entonces podemos crear de inmediato un nuevo sistema monetario internacional, y someter al sistema actual a una reorganización por bancarrota para mantener la continuidad de las funciones esenciales, y poner en marcha un programa de crecimiento económico neto y de desarrollo. El meollo de esto a largo plazo serían inversiones en infraestructura económica básica y en el desarrollo de las economías de diferentes partes del mundo. Un conjunto de tratados de cooperación de 25 a 50 años para la formación de capital, para que el mundo crezca, como era la intención de Franklin Delano Roosevelt hacerlo, de haber vivido al terminar la guerra.

Ésa es nuestra opción. Si hacemos eso, podemos salir del lío en el que nos encontramos. Si no llevamos a cabo una reforma semejante, no hay esperanza para la civilización, y el caos será inevitable. Ninguna parte del mundo podrá resistir los efectos de reacción en cadena de un desplome de la economía estadounidense ahora. El desplome del dólar significaría un desplome de todos los dólares y de los reclamos respecto al dólar en todas partes del mundo. China se iría a la quiebra; India también; Europa quebraría. Así es que, al presente, no hay manera de que Estados Unidos se desplome y el resto del mundo sobreviva. No hay manera. Por tanto, tenemos que reformar a Estados Unidos de forma congruente con su propia Constitución, ofreciendo cooperar con otros países, y en especial con los principales países, para establecer un nuevo sistema mundial, una nueva versión del viejo sistema de Bretton Woods, que permita programas de recuperación de 25 a 50 años de inversión a largo plazo en el mundo en su totalidad.

Por ejemplo, tenemos el caso de Sudamérica donde ahora ha surgido este Banco del Sur, un suceso muy positivo. Un banco como éste, de operar con la protección y el apoyo de una reforma internacional tal, podría generar su propia inversión de crédito a largo plazo a lo interno de Sudamérica, para proyectos que, obviamente, son necesarios. Tenemos una situación frágil en Sudamérica, algunos acuerdos muy buenos, pero también muchos problemas. Y, por tanto, tenemos que resolver esos problemas encontrando una solución positiva común que junte a la gente en torno a las opciones para el bien, es decir los beneficios, en vez de pelearse los unos a los otros por las discrepancias. Y esto es posible. Esta es la situación que enfrentamos hoy día.

En cuanto a Estados Unidos, la crisis de BAE, el escándalo que entraña a la industria armamentista o el monopolio armamentista de Gran Bretaña, no es, como ya dije, simplemente una crisis monetaria o un escándalo. Es es una contienda entre dos sistemas: la raza humana y el Imperio Británico. Lo que tenemos aquí es una institución de la monarquía británica, BAE, que está usándose para dominar los asuntos militares del mundo, como un monopolio de poderío militar. Esto ocurre cuando de Estados Unidos y Gran Bretaña emerge una política vinculada con el nombre de Dick Cheney, el vicepresidente, desde que era secretario de Defensa y ahora vicepresidente y casi presidente en funciones de Estados Unidos. Esta política, respaldada por el conocido George Shultz, recordado por su apoyo a Pinochet, se llama una "revolución en los asuntos militares". El objetivo es establecer un imperio mundial de poderío militar. Dicho imperio estaría fundado en eliminar las fuerzas terrestres regulares de las naciones, es decir, los ejércitos nacionales, y remplazarlos con ejércitos privados. Pero a la vez, controlar el planeta poniendo armas en el espacio que pueden lanzar proyectiles desde allí sobre cualquier lugar del planeta que no cuente con la aprobación de las autoridades reinantes, y usar el poderío naval de forma menguante para lo mismo.

Vemos la amenaza de un imperio mundial, un nuevo Imperio Britáico, de hecho, y lo que ha pasado con esta crisis de BAE es que ciertas fuerzas en Europa, incluso en el Reino Unido y en Estados Unidos, están en un estado de revuelta en contra de esta amenaza de imperio mundial. Ésta se expresa en parte en la resistencia que viene de militares prestantes de Estados Unidos y otras partes, en contra de lo que sucede en el Sudoeste asiático hoy día, y se expresa de otras maneras, y también en este escándalo de BAE.

El que se destapara este escándalo, de que se identificara al príncipe Bandar de Arabia Saudita como una figura clave en este fraude internacional, ha puesto todo el asunto al descubierto. Si cae Bandar, todo el sistema tendería a caer. Y hay mucha gente en Estados Unidos, y alguna en el Reino Unido, y también en Europa que vería esto con buenos ojos.

Así que, nos encontramos en una situación en la que el viejo sistema se ha venido abajo, un sistema podrido que ha existido en esta forma desde 1971, desde el verano de 1971. Este sistema ya cayó. No hay ninguna posibilidad de que el presente sistema monetario–financiero mundial pueda seguir sobreviviendo en su forma actual. La fecha de su defunción es incierta, pero la inevitabilidad de su muerte temprana es absolutamente segura. Por tanto, tenemos que escoger un nuevo sistema. Esto es así para la gente de Londres y otras partes que está detrás de lo que representa el escándalo de BAE; de los que buscan un imperio mundial. La globalización es una nueva forma de imperio mundial.

Nosotros, por otra parte, tenemos una opción. Si Estados Unidos desempeña el papel para el que se le creó como república federal, y se alía con otras naciones del mundo para establecer una coalición de naciones cuya tradición es europea, cuya tradición en otros casos es eurasiática, es decir naciones como Rusia, una nación eurasiática, no una nación europea; tiene raíces europeas pero también raíces asiáticas en su cultura. Tenemos también las grandes culturas de Asia que representan China, India y otras grandes naciones asiáticas. El objetivo de este planeta debería haber sido, desde hace tiempo, encontrar la manera de juntas estos tres sectores del mundo en alguna forma de cooperación. La cultura europea que representa en su mejor sentido lo que Estados Unidos logró al liberarse de la tradición oligárquica. Rusia ejemplifica el grupo de naciones eurasiáticas, que representan tanto las culturas asiática como la europea; y están las naciones asiáticas como China e India.

Si podemos juntar estas grandes culturas en un programa de recuperación económica para el planeta, ocurrirá lo siguiente. Tenemos un proyecto en ciernes, al que Rusia acaba de darle un impulso, y que yo he venido respaldado por mucho tiempo, que es construir un túnel, un túnel ferroviario desde Siberia hasta Alaska. Esto crearía un cambio planetario en las relaciones humanas del planeta. Significaría que tendríamos ferrocarriles de alta velocidad o sistemas de transporte de levitación magnética, que llegarían de Europa no sólo a Alaska, sino que bajarían por todas las Américas. Hemos tenido esta intención por mucho tiempo: tener un sistema ferroviario integral que conecte el norte de Norteamérica con el extremo austral de Sudamérica. De la misma manera, pasando por el sudoeste asiático, y a través de Europa hasta África, podríamos en el futuro inmediato—no nececesariamente en mi vida, pero después—unir las partes principales de este planeta en nuevas formas de cooperación económica, como Estados nacionales soberanos vinculados por transporte ferroviario de alta velocidad o de levitación magnética. Habríamos cambiado al mundo de uno dominado por la fuerza marítima a uno dominado por el desarrollo de regiones terrestres o regiones terrestres pobladas.

Este gran cambio está ante nosotros. Existen nuevas tecnologías, nuevas tecnologías fundamentales como la energía de fisión nuclear, con la que podemos encarar el problema del agua, la carestía de agua dulce en el mundo. Yo estoy a favor de la energía en general. Tenemos las nuevas tecnologías de la fusión termonuclear, que son significativas porque suministran nuevos tipos de isótopos, que pueden manufacturarse en gran medida para suplir varias necesidades, y también como fuente energética. Tenemos las grandes obras, los grandes proyectos de transporte y otros para reconstruir el planeta en su totalidad, a través de un sistema de cooperación entre Estados nacionales soberanos, en gran medida vinculados por ferrocarriles internacionales de alta velocidad o de levitación magnética, para tomar todas las partes del mundo—las partes más remotas del mundo y las partes más desesperadas de África—y juntarlas en un sistema internacional común de Estados nacionales soberanos.

Y ése es el momento en el que vivimos hoy. Por tanto, por una parte me encuentro optimista en cuanto a lo que se puede hacer, lo que se tiene que hacer. Temo lo que pueda pasarle a la humanidad si no lo hacemos. Lo que tenemos en Sudamérica, en particular, en el intento de lograr alguna cooperación entre los Estados del continente sudamericano, es en extremo importante, porque establece un modelo para naciones que tienen problemas especiales de distintas clases. Los problemas de Bolivia no son los mismos que los de Brasil, aunque están relacionados. Los problemas de Colombia, de Argentina, todos tienen economías distintas, con intereses al parecer en conflicto. ¡Pero tienen un interés común que se sobrepone! Por tanto, tenemos que tomar a las naciones que tienen intereses en conflicto y juntarlas en torno a la idea de un propósito común, de una meta común para toda la humanidad. Y esta operación del Banco del Sur que ha surgido en Sudamérica, es clave. Las naciones de Sudamérica sí tienen el derecho, el derecho implícito, de establecer su propio sistema crediticio, su propio arreglo bancario internacional entre Estados nacionales soberanos, para crear crédito a gran escala y regular sus relaciones las unas con las otras, en base a la idea del principio del tratado de Westfalia. Es decir, que cada nación tome en cuenta el bienestar de las otras como su preocupación central. Y si todas las naciones lo ven de este modo, no tendremos un problema de cooperación con el principio de Westfalia.

Así que, ha llegado el momento en el que tenemos la peor crisis de la historia moderna; una crisis que probablemente sea peor que los problemas del oscurantismo en Europa. Estamos llegando al límite. Tenemos un sistema financiero que no se puede salvar. No podemos funcionar con el actual sistema financiero mundial; ¡no podemos! Tenemos una crisis en la que el sistema amenaza con desplomarse de varias manera. Tenemos la crisis de BAE, que es ejemplo de ello. Por otra parte, tenemos la posibilidad, fundada en la experiencia y los deseos de gente de conciencia en muchas naciones, de juntar a las naciones en torno a un nuevo sistema monetario internacional, más o menos congruente con la intención de Franklin Roosevelt, al terminar la Segunda Guerra Mundial, de construir un nuevo sistema monetario internacional en base a un sistema de crédito, en vez de un sistema monetario o monetarista depredador.

Tenemos tecnologías y proyectos específicos que o ya existen o pueden perfeccionarse, con los que podemos hacerle frente a la mayoría de los problemas. Podemos unir a todo el planeta en base al mismo principio que celebra el tratado de Westfalia de 1648. Es hora de regresar a eso.

Ése es mi mensaje por el momento.

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