MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE AYUDARON!

COMO CIUDADANO PERUANO, EMBARGADO DE LA PESADUMBRE DE VER A MIS COMPATRIOTAS DEL SUR, ES REVITALIZANTE VER LA BONDAD DEL CORAZÓN HUMANO, EXPRESADO EN LA NOBLE AYUDA SOLIDARIA DE MUCHOS PAISES A LAS CIUDADES DEVASTADAS POR EL TERREMOTO, A TODOS USTEDES : MUCHAS GRACIAS Y QUE DIOS QUE ESTA EN LO ALTO LOS SIGA BENDICIENDO!
AHORA LA VIDA CONTINUA, Y ES MOMENTO DE APROVECHAR LA CRISIS PARA UN CAMBIO, UN CAMBIO QUE SIGNIFIQUE UN NUEVO NORTE PARA EL PERÚ Y EL MUNDO, COMO DIRIA EL GRAN PRESIDENTE DE MEXICO JOSÉ LOPEZ PORTILLO: "ES HORA DE ESCUCHAR LAS SABIAS PALABRAS DE LYNDON LAROUCHE" Y ASI EN ESTE MOMENTO EN QUE ES INMINENTE EL CRAC FINANCIERO ES HORA DE REORGANIZAR EL SISTEMA FINANCIERO EN SU CONJUNTO POR BANCARROTA Y ASI DAR PASO A NUEVAS INSTITUCIONES FINANCIERAS DONDE SEAN LOS ESTADOS NACIONALES SOBERANOS LOS QUE FIJEN LAS NORMAS Y CREDITOS Y UTILICEN REALMENTE EL CREDITO EN OBRAS DE INFRAESTRUCTURA Y SISTEMAS EFICIENTES DE SALUD Y EDUCACIÓN, ES HORA DE SALVAR AL AFRICA, ES HORA DE UTILIZAR SISTEMAS AVANZADOS DE PRODUCCION Y ENERGIA , COMO LA ENERGIA NUCLEAR, TODO ESTO, ESTE NUEVO MUNDO DE DESARROLLO Y PROGRESO SERA POSIBLE CUANDO LAS NACIONES HAGAN USO DE SU SOBERANIA Y NOS REENCAUZEMOS EN NUESTRO GENUINO DEVENIR ,EL DE "HENCHID LA TIERRA Y SOJUZGADLA" , UNAMONOS A LYNDON LAROUCHE EN UN "PUENTE HACIA EL FUTURO" Y DEVOLVAMOS LA DECENCIA Y EL DESARROLLO A NUESTRAS NACIONES.
ATTE
DINO GAVANCHO


P.D
40 naciones presentes en la conferencia del Instituto Schiller: "El Puente Terrestre Euroasiático es una realidad".
http://www.larouchepac.com/news/2007/09/17/40-naciones-presentes-en-la-conferencia-del-instituto-schill.html
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lunes, 12 de noviembre de 2007

SANTIAGO ANTUNEZ DE MAYOLO: VISION DE ESTADISTA

AUTOR: Econ. Manuel Hidalgo Tupia

Analista Económico del Executive Intelligence Review (EIR)
E-mail: mhidalgot@hotmail.com

Nota: Este artículo fue publicado en la Revista Red Eléctrica año 2005

Fuente pagina web original:
http://revistaredelectrica.blogspot.com/2005_10_01_revistaredelectrica_archive.html

La perspectiva de los forjadores de la nación en el Sur de América de construir infraestructura como corredores transcontinentales, es resultado de la expansión de los conceptos y ejemplo del Sistema Americano de Economía Política, de Benjamín Franklin, Alexander Hamilton, Federico List, Abraham Lincoln y Henry Carey, especialmente en el liderato nacionalista del presidente Manuel Pardo, de Ernesto Malinowski y Henry Meiggs, y su plan siglo XIX. En el Perú, esto se reflejó en el de corredores ferroviarios de la segunda mitad del siglo XIX. Pero, esta tradición se relanzó en Perú coincidiendo con el resurgimiento en los Estados Unidos del Sistema Americano mediante la presidencia de Franklin Roosevelt (1933-44).

Como Luis Vásquez y Anton Chaitkin han demostrado, los planes de Pardo que sólo pudieron ser detenidos con la Guerra del Pacifico de 1879, desatada por el imperio británico, que signa la pérdida de territorios, recursos y las mismas obras del Ferrocarril Central a manos de los acreedores británicos. El plan de corredores trans-continentales, ideado por Pardo y Malinowski a inicios de los años 1860, se pone en práctica desde 1869 con la llegada del norteamericano Henry Meiggs, el genial visionario del desarrollo peruano mediante los ferrocarriles, la explotación minera, la expansión urbana y la construcción de puertos. Pardo durante su presidencia (1872-76) crea la Escuela de Ingenieros y Arquitectos, dirigido por los republicanos polacos exiliados: Eduardo de Habich y Malinowski, verdade-ro semillero de constructores de naciones.

Los constructores de nación se reagrupan

Los más claros seguidores de la herencia de Pardo, Meiggs y Malinowski, fueron el círculo de nacionalistas, estudiantes de la Escuela de Ingenieros, y otros, herederos de las redes políticas nacionalistas “pardis-tas” y “caceristas”. El más destacado de ellos fué Santiago Antúnez de Mayolo, ilustre ingeniero y científico, que buscó continuar el legado de Pardo y Meiggs, pero potenciándolo con la revolución de la energía eléctrica, ya desde inicios del siglo XX. Junto a él los ingenie-ros Andrés Dasso y Carlos Moreyra y Paz Soldán, quienes, perteneciendo a los regímenes del presidente “pro norteameri-cano” Manuel Prado (1940 - 45 y 1956 - 61) crearon la Corpora-ción Peruana del Santa, como monitor industrializador y de construcción de infraestructura, usando como modelo explícito el “Teenessee Valley Authority” (TVA), de F. D. Roosevelt, y usando su apoyo y autoridad, como veremos. Como lo dice Marsha Freeman, en un artículo de EIR titulado: “El Mundo Necesita el Modelo del TVA, no al FMI”, (1): “Desde los años 40 hasta fines de los 60,antes de la masiva presión de las institucio-nes financieras internacionales por quebrantar las economías de las naciones en vías de desarrollo, y de la popularidad de la ideología del 'crecimiento cero' y la 'sobrepoblación', ingenieros antiguos y en ejerci-cio de la TVA asesoraban a los gobiernos de México, Perú, Colombia, Puerto Rico y Brasil en proyectos de desarrollo”.

En un libro autobiográfico(2), Antúnez presenta la foto de las honras fúnebres de Meiggs con el siguiente pié: “Famoso contratista de Ferrocarriles del Perú, inclusive el de Chimbote a Recuay. Fue quien trazo el plano de la población de Chimbote, el futuro Manchester del Perú”. De hecho, Antúnez retomó la idea de Meiggs de relanzar el desarrollo nacional en Chimbote, ciudad - puerto que después fue la sede de la Corporación Peruana del Santa. Chimbote, puerto y principal población del valle del rio Santa, que fué visto por Meiggs ya desde antes de la Guerra del Pacífico como el punto que podría ser usado por una alianza peruano norteamerica-na para asegurar la soberanía marítima peruana retada por la flota británica y la flota que Gran Bretaña dio a Chile, y el comercio peruano norteamericano.


Sabio Santiago Antúnez de Mayolo (1887 ~ 1967)

Antúnez estudia en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y es premiado por el presidente José Pardo hijo de Manuel Pardo en 1906, para enrumbar a estudiar ingeniería eléctrica durante 5 años en Francia y en la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos. En 1915, Antúnez, impactado por el espectáculo del desarrollo industrial y energético de Europa y los Estados Unidos, presentó su proyecto de la construcción de la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato (cerca de Chimbote), única de su carácter en el Perú. El proyecto debió esperar 40 años para su ejecución, tiempo en el cual la acción parlamentaria y de propaganda de Antúnez fue incesante, ayudado por los egresados de la Escuela de Ingenieros (luego Universidad Nacional de Ingeniería), agrupados en la Sociedad de Ingenieros.


Ubicación de las Grandes Centrales Hidroeléctricas proyectadas por Santiago Antúnez de Mayolo para el Plan Eléctrico Nacional en 1948

El proyecto “hidroelectro-químico” consistía en la cons-trucción de un complejo hidro-eléctrico y siderúrgico completo en Chimbote, usando los minerales de hierro poseídos por el Estado en Marcona, Ica, que serían transportados por mar y embarcados en el puerto de Chimbote, usándose a su vez el carbón de las vecinas provin-cias de Pallasca y Huaylas. Se aprovechaba también el ferro-carril Chimbote Recuay inicia-do por Meiggs y en pleno funcionamiento entonces. El proyecto incluía la instalación de una industria química para la producción de fertilizantes. En Chimbote, decía Antúnez, parafraseando a Meiggs, “se levantará el futuro Manchester del Perú, cuando nuestro país entre de lleno en el periodo de la industrialización” Para considerar los obstáculos existentes a los proyectos de desarrollo, el testimonio de Antúnez respecto al Proyecto de Irrigación de Olmos es elo-cuente: “a la caída del Presi-dente Leguía (1919 1930) por la Revolución de Sánchez Cerro”, las turbas “saquearon los almacenes y depósitos de (la irrigación) de Chiclayo, esca-pando milagrosamente el ingeniero norteamericano) Charles W. Sutton, a cargo del proyecto, de ser cogido y veja-do”. Antúnez añade: “Parece increíble que una obra que iba a ser de gran beneficio no sólo para Lambayeque sino para el Perú .... hubiese tenido tantos opositores en el mismo Lamba-yeque de parte de los grandes terratenientes que por el control establecido en la distribución de las aguas ... de privilegios que databan de la Colonia...”.


Proyecto de la Central Hidroelectrica en el Pongo de Manseriche, por Santiago Antúnez de Mayolo

Después de la caída de Leguía por el golpe militar del comandante Sánchez Cerro, en medio de las secuelas de la crisis del 30, Perú es regido por los gobiernos fascistas de Luis Sánchez Cerro y Oscar R. Benavides. Sánchez Cerro gobernó mediante sucesivas masacres (Malpaso, Paiján, Trujillo) y ambos por medio de un estado policial con el saldo de miles de muertes, encarce-lados y deportados. El régimen de Benavides había estrechado vínculos con Mussolini, y contaba como su base política a los “barones del azúcar”, IPC (Standard Oil), Cerro de Pasco Corporation y otros “com-pradores” de los britá-nicos, que tenían aún la Peruvian Corporation, que administraba los recursos arrebatados a Perú en la guerra del Pacífico, aún después de la quiebra en 1931 del Banco de Londres y Sudamérica. En 1922, El Banco de Londres y el gobierno norteamericano contrarrestan los planes de formar un banco nacional hamiltoniano erigiendo por el contrario el Banco de la Reserva, desde 1931, Banco Central de Reserva.

En 1940, la Sociedad de Ingenieros y el propio Antúnez apoyan la candidatura presi-dencial de Manuel Prado, el mismo un ingeniero, contra la de José Quesada, de “inclinaciones fascistas” (3). Antúnez planteó, en un mitin político en apoyo a Prado: ”va a tocar (a Prado) ... fomentar desde el Gobierno la industrialización de nuestro país para que el Perú sea no solo un productor de materias primas dependiente de los mercados extranjeros, sino que, con la enseñanza de la actual guerra europea ... Desa-rrollemos nuestras industrias nacionales para abastecer, cuanto menos, las necesidades del país”. Antúnez propone la energía hidroeléctrica como “nervio” para las industrias propuestas.

Siderúrgica de Chimbote y la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato
Prado, electo presidente, inicia su gobierno “alineando” al Perú con Roosevelt, contra el Eje. De hecho, Prado fue el primer presidente sudame-ricano en visitar Estados Unidos. Entre los principales frutos de la colaboración de Prado y Roosevelt fue al Protocolo de Rio de Janeiro, que con intervención norteame-ricana resolvió expeditiva-mente el diferendo que llevó a la Guerra de 1941 entre Perú y Ecuador demarcando definiti-vamente la frontera entre los dos paises.

Prado tiene como principio básico la introducción en el país de la industria pesada, siderúrgica, y con su elección, el proyecto energético e industrial primigenio promovido por Antúnez desde 1915, tuvo su oportunidad, y es adoptado en 1942, cuando el ingeniero Andrés Dasso, como ministro de Hacienda, secundado por Carlos Moreyra y Paz Soldán, como ministro de Fomento de Prado, impulsa la ejecución de la Siderúrgica de Chimbote y la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato.

Dasso contrata para los estudios a la Misión H. A. Brassert, norteamericana, para hacer la prospección de los yacimientos de Marcona y el lugar para la siderúrgica, confirmando la factibilidad y confirmando la opinión de Antúnez para usar Chimbote como sede de la siderúrgica, lo que se ejecutó finalmente, casi 20 años después. El gobierno peruano quiso usar un crédito de Eximbank de Roosevelt, pero, en gran parte por obra del embajador peruano en Wa-shington, un Pedro Beltrán, del London School of Economics y miembro de la Sociedad Mont Pelerin, el crédito nunca se otorgó.”Tal vez si cuando nuestro presidente (Prado) fue invitado a Washington por el finado Franklin Delano Roose-velt le hubiere pedido a éste el pase, habríamos conseguido el crédito”, escribió después Antúnez.


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Entra en escena el “embajador” de la TVA


Franklin D.Roosevelt Presidente de los Estados Unidos (1933 ~ 1945

Antúnez reajusta su proyecto hidroeléctrico del Cañón del Pato, y escribe al respecto: “el Gobierno del Dr. Prado solicitó del Gobierno de los Estados Unidos (Roosevelt) el envío de un ingeniero espe-cialista para que en el terreno examinase tal proyecto o propusiese otro. Es así que a fines de junio de 1941 llegó a Lima el ingeniero Barton M. Jones, del Tennessee Valley Authority”.Jones “había corrido a cargo del diseño y construcción de algunas de esas represas”, escribe Antúnez, y encontró adecuado el proyecto de Antú-nez, con los ajustes pertinentes. El dictamen de Jones, revestido con el prestigio de la TVA, fue definitivo para lograr el apoyo político necesario. El gobierno peruano contrata entonces a Jones para la ejecución del proyecto, cuya culminación, pese a todo, debe esperar aún al segundo periodo presidencial de Manuel Prado (1956 - 61). Antúnez trabajó junto a Jones en la primera parte de la ejecución del proyecto. El gobierno perua-no busca sin éxito un crédito de Eximbank de Roosevelt, y del Banco Internacional de Recons-trucción y Fomento. Por ello, las obras comienzan con los recursos del Estado peruano, y se completan 15 años después, en 1957 con financiamiento del Banco de Francia y los Paises Bajos. Pese al retraso considera-ble, la Central del Cañón del Pato fue la mayor del Perú (150 MW), comparada con la mayor hasta entonces, la Central de Callahuanca, de 68 MW, culminada en 1939 para servir a la ciudad de Lima.

Antúnez estaba muy claro sobre el significado de la TVA.Escribe en la obra citada, que sobre el proyecto del Tennessee “fueron muchas criticas que se hicieron en los Estados Uni-dos”, aldquo;considerándolo dispen-dioso e inútil, pero los hechos demostraron lo contrario, dando razón a la visión del presidente Roosevelt”.Una de las mayores herencias del modelo del TVA fue su enfoque respecto a que podía compati-bilizarse obras de represa-miento con fines de riego, con fines de control de avenidas y obras hidroeléctricas en una misma, como obras multipro-pósito. Esto tendía a superar la perspectiva de hacer sólo “irrigaciones”,dejando de lado el aspecto energético y el de la navegabilidad (en Perú, de los rios de la cuenca amazónica). Este aspecto es claro en los proyectos más destacados de Antúnez, algunos de los cuales realizados conjuntamente con Jones.

Para el financiamiento, el presidente Prado usó también el modelo de Roosevelt, usando la emisión soberana de moneda para la ejecución de las obras. El monetarista Banco Central de Reserva lamenta en una publicación (4) “los gobiernos de Prado fueron de los de “mayores déficits”, “por la expansión del gasto fiscal mediante obras públicas, armamentos y subsidios”. “Prado encontró resistencia dentro del directorio (del BCR) y algunas veces hubo votos en contra para sus pedidos de créditos”, dice el BCR, “Con su conocida mano dura de guante blanco, Prado obtuvo a fines de 1940 que se reformara la ley orgánica del banco (BCR) para hacer más flexibles las facilidades financieras”.

La Corporación Peruana del Santa

Los nacionalistas dan entonces otro salto, el 4 de junio de 1943, con la creación de la Corporación Peruana del Santa (CPS), cuyos activos principales serían las inversiones hechas para establecer la Siderúrgica de Chimbote, la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato, las instalaciones portuarias en Chimbote, el ferrocarril Tablones-Huallanca -Chiquicara y, posteriormente, los derechos mineros del Hierro de Marcona. El primer presidente fué el ingeniero Andrés Dasso, quien dispuso entonces la consecución de las obras y, lo más importante, el planeamiento del desarrollo nacional, encargando a Antúnez la elaboración del Plan de Electrificación Nacional, inicialmente apoyado por Barton Jones. La CPS también elaboró los planes de la Irrigación de Chao-Moche-Virú, integrando los aspectos de riego con el hidroeléctrico, y los demás proyectos.


Central Hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo, conocida también como Central Hidroeléctrica del Mantaro (Foto tomada de Electroperú)

El papel de Antúnez como asesor técnico de la CPS, en la elaboración de los proyectos del Plan de Electrificación Nacional y otros, entre 1945 y 1952, que gustaba llamar sus “trabajos nacionalistas”,fué muy fructífero. En las siguientes 4 décadas, buena parte de estos proyectos se ejecutaron, como la importantísima Central Hidroeléctrica del Mantaro (la mayor del Perú y que hoy lleva su nombre), la de Macchu Picchu, el trasvase hidráulico trasandino del Mantaro, el Oleoducto Nor Peruano. Pero otros proyectos, los mas ambiciosos y estratégicos, como la Central Hidroeléctrica del Pongo de Manseriche, sobre el rio Marañón, jamás se realizaron, a pesar de contar con el visto bueno de las misiones técnicas extranjeras; y represen-tan una tarea pendiente para hoy. El proyecto del Pongo de Manseriche se complementaba con el proyecto de Antúnez para la derivación del rio Chamaya a las pampas de Olmos, que apuntaba expresamente a la salida bioceánica del Norte Olmos Marañón, pues incluía un mejoramiento del proyecto de “Ferrocarril Trans-continental” que atravesaría los Andes por medio de un túnel de 24 km. Antúnez decía, del trazo propuesto: “Es la ruta para Ferrocarril señalada por la Naturaleza. No hay otra igual en el Perú”. Antúnez siempre tuvo en cuenta el proyecto del Ferrocarril Panamericano en la elaboración de los proyectos nacionales. Estos proyectos en que también coinciden las perspectivas de Alejandro de Humboldt, Alfredo Duval, y otros de siguen inspirando la respuesta de los constructores de nación al formidable reto de los Andes.

La propia CPS entra años después en una seria crisis financiera, producto en parte del sabotaje de agentes anglófilos en los gobiernos sucesivos; toca a Antúnez de Mayolo asumir su valiente defensa: “Muchos piensan que el Perú debe seguir siendo un país de estructura económica colonial: agrícola y minera a base del 'Cholo barato'. Son estos los que propalan los malévolos comentarios sobre la inutilidad de las obras que realiza la Corporación”. Pese a todo, sin embargo, cristalizan la construcción de la Central del Cañón del Pato y la Siderúrgica, lo que abre la posibilidad de ejecutar la Central del Mantaro y las demás obras. Su impronta se expresa en el florecimiento de proyectos, como las represas de Poechos y San Lorenzo, la de Tinajones, Gallito Ciego y el proyecto hidráulico del Transvase del Mantaro, finan-ciados con ayuda del BIRF, Eximbank, KFW, gobierno italiano, etc., es decir, oportuni-dades abiertas directa o indirectamente por la obra bienhechora de Roosevelt.

Ya en 1972, la orientación global favorable al desarrollo cambia con la separación del dólar del patrón -oro y el fin de las paridades fijas de las monedas. En 1976, el Perú es orillado a firmar la primera Carta de Intención con el FMI, imponiéndose una austeridad fiscal cuyas primeras víctimas fueron los proyectos de desarrollo. Inclusive, proyectos en ejecución como Olmos, Majes y Chavimochic fueron detenidos, recortándose su componente energético, mientras otros nunca pasaron de los estudios. A fines de los 80, el Banco Mundial (antes BIRF) cancela el financiamiento al Transvase del Mantaro, en represalia por la limitación del pago de la deuda externa. Ya en 1994, el Banco Mundial expresa institucionalmente su oposición a las grandes obras de infra-estructura, y promociona la privatización de las mismas.

En 1984 y 89, los larouchistas peruanos promovimos, en las campañas para el Congreso, los proyectos de conexión trans-continental con Brasil, que ya el gobierno de dicho país estaba enarbolando. En 1991, el gobierno de George Bush se opone decisivamente a dicho proyecto. A fines de los 90, estos planes fueron muy parcial-mente recogidos por la Inte-gración de Infraestructura Regional Sudamericana, IIRSA, promovida por el gobierno brasileño. Pues está claro que la ejecución de estos planes desarrollistas de Pardo, Meiggs, Malinowski y Antúnez sólo podrá ser en la medida que la propuesta del precandidato demócrata norteamericano Lyndon LaRouche de un Nuevo Bretton Woods habrá una nueva “Era Roosevelt” para el mundo.

Referencias

(1) EIR, June 12, 1998, acceso a la página original

(2) “Relato de una idea a su realización ó La Central Hidroeléctrica del Cañón del
Pato”, Diciembre de 1957

(3) Portocarrero Suárez, Felipe: “El Imperio Prado”: 1890 1970”. , p. 118.

(4) “Moneda”, N° 114, abril mayo, 1999.