MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE AYUDARON!

COMO CIUDADANO PERUANO, EMBARGADO DE LA PESADUMBRE DE VER A MIS COMPATRIOTAS DEL SUR, ES REVITALIZANTE VER LA BONDAD DEL CORAZÓN HUMANO, EXPRESADO EN LA NOBLE AYUDA SOLIDARIA DE MUCHOS PAISES A LAS CIUDADES DEVASTADAS POR EL TERREMOTO, A TODOS USTEDES : MUCHAS GRACIAS Y QUE DIOS QUE ESTA EN LO ALTO LOS SIGA BENDICIENDO!
AHORA LA VIDA CONTINUA, Y ES MOMENTO DE APROVECHAR LA CRISIS PARA UN CAMBIO, UN CAMBIO QUE SIGNIFIQUE UN NUEVO NORTE PARA EL PERÚ Y EL MUNDO, COMO DIRIA EL GRAN PRESIDENTE DE MEXICO JOSÉ LOPEZ PORTILLO: "ES HORA DE ESCUCHAR LAS SABIAS PALABRAS DE LYNDON LAROUCHE" Y ASI EN ESTE MOMENTO EN QUE ES INMINENTE EL CRAC FINANCIERO ES HORA DE REORGANIZAR EL SISTEMA FINANCIERO EN SU CONJUNTO POR BANCARROTA Y ASI DAR PASO A NUEVAS INSTITUCIONES FINANCIERAS DONDE SEAN LOS ESTADOS NACIONALES SOBERANOS LOS QUE FIJEN LAS NORMAS Y CREDITOS Y UTILICEN REALMENTE EL CREDITO EN OBRAS DE INFRAESTRUCTURA Y SISTEMAS EFICIENTES DE SALUD Y EDUCACIÓN, ES HORA DE SALVAR AL AFRICA, ES HORA DE UTILIZAR SISTEMAS AVANZADOS DE PRODUCCION Y ENERGIA , COMO LA ENERGIA NUCLEAR, TODO ESTO, ESTE NUEVO MUNDO DE DESARROLLO Y PROGRESO SERA POSIBLE CUANDO LAS NACIONES HAGAN USO DE SU SOBERANIA Y NOS REENCAUZEMOS EN NUESTRO GENUINO DEVENIR ,EL DE "HENCHID LA TIERRA Y SOJUZGADLA" , UNAMONOS A LYNDON LAROUCHE EN UN "PUENTE HACIA EL FUTURO" Y DEVOLVAMOS LA DECENCIA Y EL DESARROLLO A NUESTRAS NACIONES.
ATTE
DINO GAVANCHO


P.D
40 naciones presentes en la conferencia del Instituto Schiller: "El Puente Terrestre Euroasiático es una realidad".
http://www.larouchepac.com/news/2007/09/17/40-naciones-presentes-en-la-conferencia-del-instituto-schill.html
---------------------------------------------------------------



---------------------------------------------------------------

Dirección de Oficina del Movimiento Larouchista en el Perú.

PERÚ, Lima:
Avenida Canevaro 1591, Lince, Lima, Perú
Tel.: 471-2661

lima@wlym.com

martes, 12 de junio de 2007

SOROS SE JACTA EN BRASIL DE ESPECULAR CON EL ETANOL

LaRouche PAC
P.O. Box 6157
Leesburg, VA, 20178
www.larouchepac.com

Soros se jacta en Brasil de especular con el etanol
6 de junio de 2007 (LAPC) — El multimillonario George Soros, quien está metiéndole millones de dólares a la industria del etanol en Brasil, junto con otros especuladores de renombre, admitió el 4 de junio en una conferencia en la ciudad de Sao Paulo, Brasil, que "Yo soy un especulador" en el campo. Soros habló en la Cumbre de Sao Paolo sobre Etanol - 2007, cuyo título fue "Las Nuevas Fronteras del Etanol. Retos de Energía para el Siglo 21".

Aquí Soros dijo que las regulaciones ambientales anticuadas de Brasil le impiden que pueda incrementar en diez veces su producción con facilidad. Es más, se quejó de que la insistencia de Estados Unidos, Europa y Japón de mantener las barreras arancelarias al etanol de Brasil podría igualmente desalentar la producción.

Pero esto de ninguna manera fue un impedimento para que el megaespeculador colocase, a través de su compañía Adeco-Agro, mil millones de dólares de su dinero en tres ingenios azucareros de 370.000 acres en el estado de Mato Grosso do Sul. El plan del gobierno de Lula da Silva es basar toda su producción de etanol en la caña de azúcar, producción que en Brasil tiene una historia muy sórdida de explotación de tipo colonial y abuso de los trabajadores que cortan la caña de azúcar en esos ingenios, los cuales son tratados prácticamente como esclavos. Esto puede explicar el entusiasmo desmedido de Soros en utilizar la caña de azúcar como la materia prima para la producción del etanol en Brasil. Su argumento es que tiene una gran ventaja competitiva cuando se compara con la producción de biocombustibles en los Estados Unidos. Un enorme porcentaje de los jornaleros que cortan la caña de azúcar viven en la más espantosa pobreza, se les niega una vivienda, el cuidado médico y la seguridad del trabajo.

Paid for by the Lyndon LaRouche Political Action Committee
P.O. Box 6157, Leesburg, VA 20178, www.larouchepac.com
and Not Authorized by Any Candidate or Candidate's Committee

EL TEMA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL SE METIO PARA BLOQUEAR EL JUICIO POLÍTICO A CHENEY

LaRouche PAC
P.O. Box 6157
Leesburg, VA, 20178
www.larouchepac.com
LaRouche: El tema del Calentamiento Global se metió para bloquear el juicio político a Cheney.
1 de junio (LPAC).— El programa del "calentamiento global" se creó para desviar al Partido Demócrata del asunto fundamental que significa llevar al vicepresidente Dick Cheney a juicio político, señaló Lyndon LaRouche el 1 de junio, después de que el presidente George W. Bush se subiera al tren de Al Gore el día anterior, para apoyar que el calentamiento global y el control de las emisiones de carbono sean un tema importante de la cumbre del Grupo de los Ocho del 8 de junio. No es casualidad que el gurú del calentamiento global Al Gore, ese mismo día, apoyara uno de los problemas claves de Bush: "No debe haber juicio político a Dick Cheney".

El apoyo de George "hot pants" Bush al calentamiento global muestra el estado de ingobernabilidad de Estados Unidos, dijo LaRouche. Muestra que ambos partidos son incapaces de ver la realidad, de ver la verdadera crisis que enfrenta la nación y actuar. En vez de ello, se lanzan planes "como si jugaran a escupir pelotitas de papel ensalibadas con una pajilla", dijo LaRouche, sin ton ni son y ningún indicio de que se resolverán los problemas reales. "No hay una sola propuesta que venga de ninguno de ellos que tenga que ver algo con la realidad", dijo LaRouche.

Paid for by the Lyndon LaRouche Political Action Committee
P.O. Box 6157, Leesburg, VA 20178, www.larouchepac.com
and Not Authorized by Any Candidate or Candidate's Committee

viernes, 8 de junio de 2007

La biósfera y la noósfera

por Vladimir I. Vernadsky
A continuación reproducimos extractos de un artículo que escribió el famoso científico ruso–ucraniano Vladimir I. Vernadsky en diciembre de 1943. Originalmente lo publicó la revista American Scientist en inglés en enero de 1945. Esta versión en español, que es la primera que hay, que sepamos, viene de una adaptación que publicó en inglés EIR, en Vladimir I. Vernadsky coordinación con Rachel Douglas, quien comparó la traducción del doctor George Vernadsky de la Universidad de Yale con la edición original en ruso del libro de Vernadsky, Biosfera (Moscú: Mysl Publishing House, 1967). Omitimos los pies de página.

La noosfera
. . . Estamos llegando al clímax de la Segunda Guerra Mundial. En Europa la guerra reinició en 1939, luego de una pausa de 21 años; en Europa Occidental ha durado cinco años, y de nuestro lado, en Europa Oriental, va por su tercer año. En cuanto al Lejano Oriente, la guerra reinició ahí mucho antes, en 1931, y ya va en su doceavo año. Una guerra de tal poderío, duración e intensidad es un fenómeno sin paralelo en la historia de la humanidad y de la biosfera en general. Es más, le antecedió la Primera Guerra Mundial, la cual, aunque de menor poderío, tiene un nexo causal con la presente.

En nuestro país esa Primera Guerra Mundial desembocó en una nueva forma de Estado que no tiene precedentes en la historia, no sólo en la esfera de la economía, sino también en la de las aspiraciones de las nacionalidades. Desde la óptica del naturalista (y de modo parecido, creo yo, de la del historiador) una fenómeno histórico de semejante poderío puede y debe examinarse como parte de un solo proceso geológico terrestre grandioso, y no como un mero proceso histórico.

La Primera Guerra Mundial se refleja en mi trabajo científico del modo más decisivo. Cambió de forma radical mi concepción geológica del mundo. Es en la atmósfera de esa guerra que he abordado un concepto de la naturaleza en ese momento olvidado y, así, nuevo para mí y para otros, un concepto geoquímico y biogeoquímico que abarca la naturaleza viva y la no viva desde la misma perspectiva. Pasé los años de la Primera Guerra Mundial en mi trabajo científico creativo ininterrumpido, el cual he continuado hasta ahora de manera constante en la misma dirección.

Hace 28 años, en 1915, se formó en la Academia de Ciencias una “Comisión para el Estudio de las Fuerzas Productivas” de nuestro país, la llamada KEPS. Esa comisión, de la cual fui elegido presidente, tuvo una función destacada en el período decisivo de la Primera Guerra Mundial. Por completo de improviso, en medio de la guerra, a la Academia de Ciencias le quedó claro que en la Rusia zarista no había datos precisos en cuanto a las ahora llamadas materias primas estratégicas, y tuvimos que recabar y digerir datos dispersos con rapidez a fin de llenar la laguna en nuestro conocimiento. Por desgracia, para cuando empezó la Segunda Guerra Mundial sólo se conservó a la parte más burocrática de esa comisión, el llamado Consejo de las Fuerzas Productivas, y fue necesario restaurar sus otros componentes a toda prisa.

Al abordar el estudio de los fenómenos geológicos desde una perspectiva geoquímica y biogeoquímica, hemos de comprender la totalidad de la naturaleza circundante en el mismo aspecto atómico. Para mí, dicho enfoque coincide de modo inconciente con lo que caracteriza a la ciencia del siglo 20 y la distingue de la de los siglos pasados. El siglo veinte es el siglo del atomismo científico.

Resulta que en ese entonces, en 1917–1918, yo estaba, de pura casualidad, en la Ucrania, y no pude regresar a Petrogrado sino hasta 1921. En todos esos años, dondequiera que residía mis pensamientos apuntaban a las manifestaciones geoquímicas y biogeoquímicas de la naturaleza circundante, la biosfera. Al tiempo que las observaba, de manera simultánea dirigía mis lecturas y mis reflexiones a este tema de un modo intenso y sistemático. Expuse de forma gradual las conclusiones a las que llegaba, en la medida que iban formándose, a través de conferencias e informes que presentaba en cualquier ciudad en la que estuviera, en Yalta, Poltava, Kíev, Simferópol, Novorossisk, Rostov, etc. Además, en casi cada ciudad en la que estuve, solía leer todo lo que había relacionado con el problema en su sentido más amplio. Dejé de lado cuanto puede las aspiraciones filosóficas y traté de apoyarme sólo en hechos empíricos y científicos con firmeza establecidos y en generalizaciones, permitiéndome de vez en cuando recurrir a hipótesis científicas de trabajo. En vez del concepto de “vida”, introduje el de “materia viva”, el cual ahora parece estar establecido con firmeza en la ciencia. La “materia viva” es la totalidad de los organismos vivos. No es sino una generalización científica empírica de hechos indisputables en términos empíricos que son de todos conocidos, y observables con facilidad y precisión. El concepto de “vida” siempre rebasa las fronteras del concepto de “materia viva”; entra al reino de la filosofía, el folclore, la religión y las artes. Todo lo que queda fuera de la noción de “materia viva”.

En lo más tupido de la vida hoy día, tan intensa y compleja como es, una persona, y toda la humanidad de la cual es inseparable, prácticamente olvida que está conectada de un modo indivisible con la biosfera, con esa parte específica del planeta donde viven. Es común hablar del Hombre como un individuo que se mueve con libertad por nuestro planeta, y que con libertad construye su propia historia. Hasta ahora, ni los historiadores ni los científicos de humanidades, ni hasta cierto grado los biólogos siquiera, han tomado en consideración de manera conciente las leyes de la naturaleza de la biosfera, la envoltura de la Tierra que es el único lugar donde puede existir la vida. El Hombre es elementalmente indivisible de la biosfera. Y esta inseparabilidad apenas ahora empieza a quedarnos clara con precisión. En realidad no existe ningún organismo vivo en un estado libre en la Tierra. Todos estos organismos están conectados de modo inseparable y continuo —primero y antes que nada por la alimentación y la respiración— con su ambiente energético–material.

El destacado académico de Petersburgo, Caspar Wolf (1733–1794), quien dedicó toda su vida a Rusia, lo expresó de manera brillante en su libro, que fue publicado en alemán en San Petersburgo, en 1789, el año de la Revolución Francesa: Sobre la fuerza peculiar y eficiente, característica de la sustancia vegetal y animal. A diferencia de la mayoría de los biólogos de su época, él se apoyaba en Newton, más que en Descartes.

La humanidad, en tanto materia viva, está conectada de manera inseparable con los procesos energético–materiales de una envoltura geológica específica de la Tierra, su biosfera. La humanidad no puede ser independiente de la biosfera en lo físico, ni por un minuto.

El concepto de la “biosfera”, es decir, del “dominio de la vida”, lo introdujo en la biología [Jean–Baptiste de Monet, caballero de] Lamarck (1744–1829) en París, a comienzos del siglo 19; y en la geología, Edward Suess (1831–1914) en Viena, a fines de ese siglo. En nuestro siglo hay un entendimiento por completo nuevo de la biosfera. Está surgiendo como un fenómeno planetario de naturaleza cósmica. En la biogeoquímica tenemos que considerar que la vida (los organismos vivos) en realidad no sólo existe en nuestro planeta, no sólo en la biosfera de la Tierra. Me parece que esto ha quedado establecido más allá de toda duda, hasta ahora, para todos los llamados planetas terrestres, o sea, Venus, la Tierra y Marte. En el Laboratorio Biogeoquímico de la Academia de Ciencias de Moscú, a la que han rebautizado como el Laboratorio de Problemas Geoquímicos, en colaboración con el Instituto de Microbiología de la Academia de Ciencias (el director y académico correspondiente B.L. Isachenko), ya desde 1940 identificamos la vida cósmica como un objeto de estudio científico. Este trabajo fue suspendido debido a la guerra, y habrá de reanudarse a la primera oportunidad.

La idea de la vida en tanto fenómeno cósmico la han hallado en los archivos científicos, entre ellos los nuestros, desde hace mucho tiempo. Hace siglos, a fines del siglo 17, el científico holandés Christiaan Huygens (1629–1695) en su última obra, Cosmotheoros, que fue publicada de manera póstuma, formulaba esta cuestión científica. El libro fue publicado en ruso dos veces en el primer cuarto del siglo 18, a iniciativa de Pedro I. En este libro, Huygens establece la generalización científica de que “la vida es un fenómeno cósmico, de algún modo marcadamente distinto a la materia no viva”. Yo bauticé hace poco esta generalización como “el principio de Huygens”.

Por su peso, la materia viva comprende una parte minúscula del planeta. Es evidente que éste ha sido el caso a lo largo de todo el tiempo geológico, es decir, que es eterna en términos geológicos. La materia viva está concentrada en una capa delgada y más o menos continua de la troposfera en tierra seca —en campos y bosques—, y penetra el océano entero. En cantidad, no mide más de décimas de uno por ciento del peso de la biosfera, en el orden de cerca del 0,25%. En terreno seco, su masa continua alcanza una profundidad quizás menor a 3 km en promedio. No existe fuera de la biosfera.

En el transcurso del tiempo geológico la materia viva cambia su morfología según las leyes de la naturaleza. La historia de la materia viva cobra expresión como una modificación lenta de las formas de los organismos vivos que de forma ininterrumpida están conectados en términos genéticos entre ellos mismos, de generación a generación. Esta idea vino surgiendo en la investigación científica a través de las épocas, hasta que en 1859 obtuvo una base sólida con los grandes logros de Charles Darwin (1809–1882) y [Alfred Russell] Wallace (1822–1913). Fue forjada en la doctrina de la evolución de las especies de plantas y animales, incluido el Hombre. El proceso evolutivo sólo es característico de la materia viva. No hay manifestaciones suyas en la materia no viva de nuestro planeta. En la Era Criptozoica se formaban los mismos minerales y rocas que se forman ahora. Las únicas excepciones son los cuerpos naturales bioinertes unidos de un modo u otro con la materia viva.

El cambio en la estructura morfológica de la materia viva observado en el proceso de evolución conduce de forma inevitable a un cambio en su composición química. Esta cuestión ahora requiere de verificación experimental. En colaboración del Instituto de Paleontología de la Academia de Ciencias, incluimos este problema en nuestro trabajo planificado en 1944.

En tanto que la cantidad de materia viva es despreciable con relación a la masa no viva y bioinerte de la biosfera, las rocas biogénicas constituyen gran parte de su masa y rebasan con mucho las fronteras de la biosfera. Sujetos al fenómeno de metamorfismo, se convierten, perdiendo toda traza de vida, en la envoltura granítica, y dejan de ser parte de la biosfera. La envoltura granítica de la Tierra es la región de las biosferas anteriores. En el libro de Lamarck, Hidrogeología (1802), que contiene muchas ideas admirables, la materia viva, del modo que lo entiendo, se reveló como la creadora de las principales rocas de nuestro planeta. Lamarck nunca aceptó el descubrimiento de [Antoine Laurent de] Lavoisier (1743–1794). Pero ese otro gran químico, J.B. Dumas (1800–1884), el contemporáneo más joven de Lamarck que si aceptó el descubrimiento de Lavoisier y que estudió con intensidad la química de la materia viva, también fue un adherente por mucho tiempo de la noción de la importancia cuantitativa de la materia viva en la estructura de las rocas de la biosfera.

Los contemporáneos más jóvenes de Darwin, J.D. Dana (1813–1895) y J. Le Conte (1823–1901), grandes geólogos estadounidenses ambos (y Dana, minerólogo y biólogo también), plantearon, aun antes de 1859, la generalización empírica de que la evolución de la materia viva procede en una dirección definida. A este fenómeno Dana lo llamó “cefalización”, y Le Conte, la “Era Psicozoica”. Dana, al igual que Darwin, adoptó esta idea durante su viaje alrededor del mundo, el cual inició en 1838, dos años después del regreso de Darwin a Londres, y duró hasta 1842.

Cabe señalar aquí que la expedición en la que Dana sacó sus conclusiones sobre la cefalización, los bancos de coral, etc., estuvo asociada en la historia con las investigaciones sobre el océano Pacífico realizadas en viajes oceánicos de navegantes rusos, en particular Kruzenshtern (1770–1846). Publicadas en alemán, inspiraron al abogado estadounidense John Reynolds a organizar el primero de dichos viajes científicos estadounidenses por mar. Empezó a trabajar en esto en 1827, cuando salió un relato en alemán de la expedición de Kruzenshtern. No fue sino hasta 1838, once años después, que sus esfuerzos tenaces se tradujeron en esta expedición. Ésta fue la expedición de [Charles] Wilkes, que de forma concluyente probó la existencia de la Antártida.

Las nociones empíricas de una dirección definida del proceso evolutivo, aunque sin ningún intento por fundamentarlo de forma teórica, se remontan a ya avanzado el siglo 18. [Georges Louis Leclerc, conde de] Buffon (1707–1788) habló del “dominio del Hombre”, por la importancia geológica del Hombre. La idea de la evolución le era ajena. Así también le era [Jean Louis Rodolphe] Agassiz (1807–1873), quien introdujo la idea del período glacial en la ciencia. Agassiz vivió en un período de florecimiento impetuoso de la geología. Él admitía que, en lo geológico, había llegado el dominio del Hombre, pero, por sus principios religiosos, era contrario a la teoría de la evolución. Le Conte señala que Dana, quien antes tenía una opinión afín a la de Agassiz, en los últimos años de su vida aceptó la idea de la evolución en su entonces común interpretación darwiniana. Desapareció así la diferencia entre la “Era Psicozoica” de Le Conte y la “cefalización” de Dana. Es de lamentar que, en especial en nuestro país, esta importante generalización empírica aún sigue fuera de la mira de nuestros biólogos.

La solidez del principio de Dana, que resulta que está fuera de la mira de nuestros paleontólogos, puede verificarlo con facilidad cualquiera que esté dispuesto a hacerlo sobre la base de cualquier tratado moderno de paleontología. El principio no sólo abarca a todo el reino animal, sino que se revela de igual manera con claridad en especies particulares de animales. Dana señalaba que en el transcurso del tiempo geológico, al menos 2.000 millones de años y quizá mucho más, ocurre un proceso irregular de crecimiento y perfección del sistema nervioso central, empezando con los crustáceos (cuyo estudio Dana usó para establecer su principio), los moluscos (cefalópodos), y terminando con el Hombre. Es este fenómeno al que llamó cefalización. El cerebro, una vez que alcanza cierto nivel en el proceso de evolución, no está sujeto a la retrogresión, sino que sólo puede progresar más.

Partiendo de la noción de la función geológica del Hombre, el geólogo A.P. Pávlov (1854–1929) en los últimos años de su vida solía hablar de la Era Antropogénica en la que vivimos ahora. Aunque no consideró la posibilidad de la destrucción de los valores espirituales y materiales que ahora presenciamos en la bárbara invasión de los alemanes y sus aliados, poco más de diez años después de su muerte, puso de relieve, de manera correcta, que el Hombre, ante nuestros propios ojos, está deviniendo en una fuerza geológica poderosa y siempre creciente. Esta fuerza geológica cobró forma de manera imperceptible en un período largo de tiempo. Coincidió con esto un cambio en la posición del Hombre en nuestro planeta (primero que nada, en su posición material). En el siglo 20 el Hombre, por primera vez en la historia de la Tierra, conoció y abarcó toda la biosfera, completó el mapa geográfico del planeta Tierra, y colonizó toda su superficie. La humanidad devino en una sola totalidad en la vida de la Tierra. No hay ningún lugar de la Tierra donde el Hombre no pueda vivir si así lo quiere. Nuestra gente habitando el hielo flotante del Polo Norte en 1937–1938 ha probado esto de modo patente. Al mismo tiempo, debido a las maravillosas técnicas y éxitos del pensamiento científico, la radio y la televisión, el Hombre puede hablar de forma instantánea con quienquiera que desee en cualquier lugar de nuestro planeta. El transporte aéreo ha alcanzado una velocidad de varios cientos de kilómetros por hora, y no ha llegado a su máximo. Todo esto es resultado de la “cefalización”, del crecimiento del cerebro del Hombre y del trabajo que su cerebro dirige.

El economista L. Brentano ilustró la importancia planetaria de este fenómeno con los siguientes cálculos asombrosos: si le asignaran a cada Hombre un metro cuadrado, y si colocaran a cada Hombre hombro con hombro, no ocuparían ni el área del pequeño lago de Constanza que está entre las fronteras de Baviera y Suiza. El resto de la superficie de la Tierra quedaría sin hombres. Así, la totalidad de la humanidad junta representa una masa insignificante de la materia del planeta. Su fortaleza no deriva de su materia, sino de su cerebro. Si el Hombre entiende esto, y no usa su cerebro y su trabajo para la autodestrucción, se abre ante sí un futuro inmenso en la historia geológica de la biosfera.

El proceso geológico evolutivo muestra la unidad biológica y la igualdad de todos los hombres, Homo sápiens y sus ancestros, Sinántropos y otros; su progenie en la mezcla de las razas blanca, roja, amarilla y negra evoluciona sin cesar en incontables generaciones. Ésta es una ley de la naturaleza. Todas las razas pueden cruzarse y producir retoños fértiles. En un marco histórico, como por ejemplo en una guerra de tal magnitud como la actual, termina por ganar quien sigue esa ley. Uno no puede oponerse impune al principio de la unidad de todos los hombres como una ley de la naturaleza. Uso aquí la frase “ley de la naturaleza”, del modo que las ciencias física y química usan cada vez más este término, en el sentido de una generalización empírica establecida con precisión.

El proceso histórico cambia de forma radical ante nuestros propios ojos. Por primera vez en la historia de la humanidad los intereses de las masas, por un lado, y el libre pensamiento de los individuos, por el otro, determinan el curso de la vida de la humanidad y brindan las pautas para las meras ideas de justicia. La humanidad en su conjunto está convirtiéndose en una fuerza geológica poderosa. Ahí surge el problema de la reconstrucción de la biosfera en el interés de la humanidad librepensante como una sola totalidad. Este nuevo estado de la biosfera, al cual nos acercamos sin percatarnos, es la noosfera.

En mi disertación en la Sorbona de París en 1922–23, acepté la fenomenología biogeoquímica como la base de la biosfera. El contenido de parte de estas disertaciones salió publicado en mi libro Estudios de Geoquímica, que apareció primero en francés en 1924, y luego en una traducción rusa en 1927. El matemático francés y filósofo bergsoniano Le Roy aceptó el fundamento biogeoquímico de la biosfera en tanto punto de partida, y en sus disertaciones en el Collège de Francia en París, introdujo en 1927 el concepto de la noosfera como la fase geológica por la cual atraviesa la biosfera ahora. Él destacaba que llegó a semejante noción en colaboración de su amigo Teilhard de Chardin, un gran geólogo y paleontólogo que ahora trabaja en China.

La noosfera es un fenómeno geológico nuevo en nuestro planeta. En él, por primera vez el Hombre deviene en una fuerza geológica a gran escala. Puede y debe reconstruir la esfera de su vida mediante su trabajo y pensamiento, reconstruirla de forma radical en comparación con el pasado. Se abren ante él posibilidades creativas cada vez más amplias. Puede que la generación de nuestros nietos se acercará a su florecimiento.

Aquí se nos presenta un nuevo enigma. El pensamiento no es una forma de energía. ¿Cómo, entonces, puede cambiar los procesos materiales? Esa interrogante aún no ha sido contestada. Hasta donde sé, el primero que la planteó fue un científico estadounidense nacido en Lvov, el matemático y biofísico Alfred Lotka. Pero no pudo contestarla. Como [Johann Wolfgang von] Goethe (1740–1832), quien no sólo era un gran poeta sino un gran científico también, en una ocasión señaló que en la ciencia sólo podemos saber cómo ocurre algo, pero no podemos saber por qué ocurrió.

En cuanto a la llegada de la noosfera, a cada paso vemos a nuestro alrededor las consecuencias empíricas de ese proceso “incomprensible”. Esa rareza mineralógica, el hierro puro, ahora se produce por miles de millones de toneladas. El aluminio puro, que no nunca antes existió en nuestro planeta, ahora se produce en cualquier cantidad. Lo mismo es cierto en cuanto al número incontable de combinaciones químicas artificiales (minerales biogénicos “culturales”) recién creados en nuestro planeta. La cantidad de tales minerales artificiales crece todo el tiempo. Todas las materias primas estratégicas pertenecen ahí. En términos químicos, el Hombre está cambiando drásticamente la faz de nuestro planeta, la biosfera, de modo conciente y, más aún, de forma inconciente. El Hombre cambia la física y la química de la envoltura aérea de la tierra, así como de todas sus aguas naturales. En el siglo 20, a resultas del crecimiento de la civilización humana, los mares y las partes de los océanos más cercanas a las costas han cambiado de forma cada vez más marcada. El Hombre tiene que tomar ahora cada vez más medidas para preservar la riqueza de los mares, que hasta ahora no pertenecían a nadie, para las generaciones futuras. Además de esto, el Hombre está creando nuevas especies y razas de animales y plantas. Los sueños de los cuentos de hadas parecen posibles en el futuro; el Hombre está esforzándose por salir de las fronteras de su planeta hacia el espacio cósmico. Y probablemente lo hará.

Al presente no podemos darnos el lujo de no advertir que en la gran tragedia histórica que vivimos, hemos elegido elementalmente la vía correcta que lleva a la noosfera. Digo elementalmente, en tanto que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección. Los historiadores y los dirigentes políticos apenas empiezan a acercarse a una comprensión del fenómeno de la naturaleza desde esta perspectiva. El enfoque de Winston Churchill (1932) al problema, desde el ángulo de un historiador y dirigente político, es muy interesante.

La noosfera es la última de muchas fases de la evolución de la biosfera en la historia geológica. El curso de esta evolución apenas comienza a quedarnos claro mediante un estudio de algunos de los aspectos del pasado geológico de la biosfera. Permítaseme mencionar unos cuantos ejemplos. Hace 500 millones de años, en la era geológica Cámbrica, aparecieron por primera vez en la biosfera las formaciones esqueléticas de animales, ricas en calcio; las de las plantas aparecieron hace unos 2.000 millones de años. Esa función del calcio de la materia viva, ahora desarrollada con potencia, fue uno de los factores evolutivos más importantes del cambio geológico de la biosfera. Un cambio no menos importante en la biosfera ocurrió hace unos 70 a 110 millones de años, en la era del sistema Cretácico, y en especial durante el Terciario. Fue en esa época que cobraron forma por primera vez nuestros bosques verdes, que tanto apreciamos. Éste es otro gran estado evolutivo, análogo a la noosfera. Quizás fue en estos bosques que apareció el Hombre hace alrededor de 15 o 20 millones de años.

Vivimos ahora en el período de un nuevo cambio evolutivo geológico de la biosfera. Estamos entrando a la noosfera. Este nuevo proceso geológico elemental ocurre en un momento tempestuoso, en la época de una guerra mundial destructiva. Pero el hecho importante es que nuestros ideales democráticos están a tono con los procesos geológicos elementales, con la ley de la naturaleza, y con la noosfera. Por tanto, podemos enfrentar el futuro con confianza. Está en nuestras manos. No lo dejaremos ir.


*TOMADO DEL SITIO WEB DEL INSTITUTO SCHILLER, ESPECIAL SOBRE EL CIENTÍFICO RUSO-UCRANIANO, VLADIMIR VERNADSKY
LEELO DESDE LA PAGINA DEL INSTITUTO SCHILLER

Informe especial_Capitulo_5_Grandes proyectos de infraestructura_para las Américas_Parte_2

por Marcia Merry Baker, Sara Madueño de Vásquez y Dennis Small

Sudamérica: la integración económica
En Sudamérica, el mapa 6 muestra las rutas ferroviarias prioritarias a construir, en especial para circundar el continente, a lo largo de la cadena Andina en el occidente (ver mapa 7), y con rutas transandinas claves que establecen la conexión interoceánica. Esta red servirá para integrar la creciente actividad económica. Para mediados del siglo 20, partes de Argentina y Brasil tenían significativas redes ferroviarias regionales, pero en los últimos 40 años se fue deteriorando, y nunca se construyó una red continental.



El mapa 8 muestra los proyectos prioritarios de mejoras hidraúlicas para la navegación intracontinental, así como para el control de inundaciones, generación eléctrica, irrigación y todos los demás usos. El continente está bien dotado de ríos navegables (líneas oscuras); los canales propuestos (líneas punteadas) constituyen las conexiones principales para formar una ruta fluvial continua tierra adentro. La Gran Hidrovía es el nombre que le da el experto brasileño profesor Vasco Azevedo Neto a la conexión norte–sur del sistema del Orinoco con el del Amazonas (ver núm. 3 en el mapa), y el de éste con el del Río de la Plata (4 y 7).

Desde la boca del Orinoco, siguiendo la vía fluvial hacia el norte por el Mar Caribe hasta Norteamérica, y luego vía las cuencas del Misisipí y del Tombigbee al interior de los EU, puede visualizarse una "gran hidrovía de las Américas" intercontinental.

El área sombreada de "concentración de la producción" que abarca partes de Brasil, Uruguay y Argentina (ver mapa 8), se refiere a la concentración de población e industria, en particular de la capacidad de máquinas herramienta, ciencia, investigación y desarrollo, y el potencial de producción de toda clase (en la industria de la aviación, el acero, automotriz, nuclear, agrícultura de alta tecnología, etc.) que puede proporcionar la transferencia tecnológica necesaria hacia el interior del continente, como lo indican las flechas sombreadas.




El Cerrado y el Río de la Plata
Los mapas 9 y 10 se centran en el aspecto agropecuario de este enorme potencial.

El mapa 9 muestra la región del Cerrado en Brasil, la enorme región de 205 millones de hectáreas, con agua abundante, que constituye el 24% de todo el territorio brasileño. El Cerrado lo atraviesan los ríos Araguaia, Tocantins (del sistema amazónico), San Francisco y Paraná. Su potencial agropecuario para la producción de todo tipo —ganado, cultivos, viticultura, no tiene paralelo, dotándosele de métodos de alta tecnología. Un ejemplo de esto es la soya, cuya producción en el Cerrado pasó de 0,3 millones de toneladas en 1975, a 11,3 millones en 1995.



Sin embargo, la pregunta es: ¿En provecho de quién se usará este espléndido recurso? ¿Para saquear con el libre comercio, o para el desarrollo del Brasil, las Américas y el mundo? Por ejemplo, el cartel mundial de los alimentos (Cargill, ADM, Smithfield, etc.) hoy usa la producción de soya en Brasil (actualmente el mayor productor del mundo) como una mercancía de exportación para el control mundial "librecambista" de los alimentos.

En realidad, está en la potestad soberana y el interés de Brasil determinar cómo desarrollar el Cerrado: qué cultivar, qué métodos usar, qué infraestructura construir, para provecho del bien público, y no para servir a las exigencias de este cartel.

"El síndrome del Cerrado" es el término que acuñó Lyndon LaRouche para referirse al principio general involucrado. En octubre de 2001, Larouche envió un documento titulado "El futuro de la agricultura de Brasil" a la conferencia "Brasil y el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas", organizada por la Cámara de Diputados de Brasil. LaRouche ahí habló de la necesidad de "administrar la biosfera" para transformarla a "niveles superiores de fecundidad", requisito necesario para la sobrevivencia del Brasil a largo plazo como nación, y para el "continente entero, actualmente en peligro. La realización del potencial del Cerrado ejemplifica la idea de misión que le urge adoptar actualmente no sólo a Brasil, sino al continente en su conjunto. Eso es lo que quiero decir con `el síndrome del Cerrado' ".

Al sur del Cerrado, el mapa 10 muestra las grandes obras hidráulicas para Argentina. En la región del Chaco, en el norte de Argentina, se propone crear todo un sistema de presas y canales para drenar y controlar las aguas en esta región, donde el terreno, caracterizado por una estación seca que alterna con las lluvias de verano y las inundaciones, está lleno de pantanos y matorrales. El control de las aguas abrirá el Chaco, junto con toda la cuenca del Río de la Plata (que abarca partes de Uruguay, Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil, así como Argentina), a una productividad fabulosa y a nuevos asentamientos.



Hacia el sur, las Pampas son famosas en todo el mundo por sus extensas praderas, su tierra fértil, sus enormes planicies aptas para la maquinaria agrícola, su abundante agua y su clima templado. Las presas y obras hidraúlicas propuestas para los sistemas fluviales sureños aumentarán aún más la productividad de esa región.

Perú: el reto que Dios le puso a los ingenieros
La accidentada geografía peruana, con los aparentemente inhóspitos altos Andes, es el reto que Dios le puso a los ingenieros. Los mapas 11 y 12) muestran los detalles de lo que puede conceptualizarse como la propuesta de tres corredores de desarrollo, en base a puentes terrestres que conectan los oceános Pacífico y Atlántico.

Comencemos por el norte. Desde el puerto industrial de Paita, seguimos hacia el este por una ruta carretera o ferroviaria (sería mejor un tren, pero los planes carreteros ya están en construcción) de unos 200 km de largo, hasta Saramirisa, un futuro puerto industrial al borde de la selva. Así se aprovecha el paso de menor altitud a través de los Andes en el Perú, llamado el Paso de Porcuya (a 2.400 metros sobre el nivel del mar). Las rutas ferroviarias y carreteras intersectarían luego el sistema fluvial del Amazonas en el río Marañón, para así pasar por Brasil y llegar al Atlántico.



En el segundo corredor, el central, seguimos al este desde Lima hasta Iñapari, en la frontera con Brasil. Los brasileños tienen el plan de unir a Iñapari hacia el lado del Atlántico con São Paulo, y hay una propuesta para conectarlo también con Salvador, más al norte (ver mapa 6). En Perú, el empalme ferroviario crítico necesita extenderse hasta Pucallpa, y de ahí a la frontera brasileña.

El corredor del sur, o de los "libertadores", que se remonta a la época de la Independencia, parte de los puertos industriales de Matarani e Ilo, siguiendo al este hasta Desaguadero, y de ahí a La Paz, Bolivia, un trecho de 460 km. Este corredor ya cuenta con una recién terminada carretera, y el Gobierno peruano proyecta construir otros 1.200 km para interconectarlo con Juliaca, Puno y otras localidades. Perú y Bolivia tienen acuerdos para promover la construcción de un tren entre Ilo y La Paz, y posiblemente un gasoducto entre Ilo y Cochabamba en Bolivia, para llevar el gas boliviano hacia el oeste, a los puertos del océano Pacífico.

Los proyectos energéticos de Perú (ver mapa 12) son esenciales para proporcionar la energía necesaria para el desarrollo de la metalurgia, las manufacturas, la agricultura avanzada, etc. El potencial hidroeléctrico es gigantesco. Tan sólo aprovechando el potencial del río Marañón en el norte, con la construcción de 20 plantas, se alcanzaría una capacidad combinada de generación de 12.000 MW; el equivalente de la gran presa de Itaipú, ¡y más del doble de los 5.000 MW de la capacidad instalada actual del Perú! Muchos otros ríos tienen sitios excelentes para la generación hidroeléctrica, como muestra el mapa. Perú (y Bolivia) también tiene reservas enormes de gas natural. El famoso proyecto nuclear Neolmar se ubicaría cerca de Saramirisa en el norte; y hay otro proyecto nuclear para el Lago Titicaca en el sur.



Colombia y Centroamérica
Así como en el caso del Perú, existen proyectos de infraestructura vitales para cada nación de Sudamérica, para Centroamérica y las islas del Caribe, y para todo el hemisferio, a la espera de un viraje político y financiero mundial. El espacio limita lo que podemos presentar aquí, pero el mapa de Colombia va al punto (ver mapa 13).

En Colombia existen pocas ferrovías principales (en negro), y se necesitan nuevas líneas (doble línea) que integren a la nación y que conecten a Colombia hacia el exterior: con Ecuador (vía Pasto); con Brasil (vía Leticia); con Venezuela, mediante dos líneas nuevas hacie el este; y con Norteamérica, vía una línea troncal al norte hacia Centroamérica, que pasaría por el Tapón del Darién. El reto de ingeniería consiste en enfrentar la trifurcación de la cordillera de los Andes (que va de norte a sur) en la mitad occidental del país, la cual, sin ferrocarriles y transporte adecuados, deja aisladas a regiones enteras de Colombia.



El mapa de Centroamérica (ver mapa 14) muestra las propuestas para construir un "canal seco interoceánico" (en El Salvador y Honduras), un "nuevo canal de Panamá" a nivel, probablemente en el Tapón del Darién, y la vital línea férrea hemisférica para interconectar las Américas.

La propuesta del "canal seco", aunque de menor escala que los demás proyectos hemisféricos, es igual de decisivo en términos de forzar un cambio en la perspectiva política. Se espera que la construcción de un nuevo puerto para contenedores en La Unión, El Salvador, comience a principios de 2004 en el golfo de Fonseca, con ayuda de un préstamo de Japón. Las instalaciones prestarán servicio a El Salvador, Honduras y Nicaragua; pero con tan sólo la construcción de 100 km de nueva carretera (línea doble en el mapa), para conectarlo con Puerto Cortés en Honduras, existirá un nuevo puente terrestre entre el océano Pacífico y el Atlántico. ¡Un camión con contenedoros podría ir del Pacífico al Atlántico en siete horas y media!



El recurso más importante: la población
El potencial de desarrollo, hoy paralizado, en El Salvador, ejemplifica la situación de todo el hemisferio: los últimos 40 años de viraje hacia el libre comercio, mano de obra barata y hostilidad al desarrollo infraestructural, han significado la profundización de la pobreza y migraciones forzadas para decenas de millones de personas en todo el hemisferio. Por toda Iberoamérica han surgido megaciudades con millones de personas desplazadas —la Ciudad de México, Lima, Buenos Aires, Río de Janeiro y otras— sin ninguna infraestructura para atender a la población. Millones se han reubicado en los campos de trabajo esclavo lamados maquiladoras, que, por definición, tampoco cuentan con infraestructura. Muchos otros han huído de América Central y del Sur hacia los EU o Canadá, impulsados por la necesidad de sobrevivr. El Salvador ha sufrido una gran emigración, al igual que otros países centroamericanos. Las remesas de dólares de los emigrantes hacia sus paises de origen hoy constituyen una fuente fundamental de ingresos en toda Centroamérica y México. De hecho, los mexicanos que trabajan en los EU envían unos 10 mil millones de dólares anuales a México, que se ha convertido en la segunda fuente más importante de divisas del país, después del petróleo, y en el mayor flujo de remesas de todo el mundo (Wall Street está tomando pasos para apoderarse de buena parte de este flujo de dinero).

México tendría hoy una población de entre 120 y 125 millones de habitantes, en vez de su población actual de 101 millones, si no fuera por los 21 millones de mexicanos —18% del total— que viven en los EU. De éstos, 9 millones (documentados e indocumentados) nacieron en México, y 12 millones de méxico–americanos nacieron en los EU de padres mexicanos.

El mapa 15 muestra la región de mayor emigración de México hacia los EU (sombreado oscuro), que coincide de forma significativa con la zona de mayor concentración de población en el centro del país. En el estado de Zacatecas, ubicado en lo que sería la "zona de desarrollo" de nuestro programa para el Gran Desierto Americano, la mitad de la población se ha ido a vivir a los EU.

México:población, migración y desarrollo


En conjunto, al menos 33,1 millones de habitantes, de los 292 millones en los EU, eran inmigrantes (documentados e indocumentados) para el 2002. Esta es la cifra más alta de la historia de los EU, y el mayor porcentaje en 70 años. El 52% de los inmigrantes a los EU son iberoamericanos; México solo aporta el 30%.

¿Cuál es la alternativa a esta destrucción? Lanzar los proyectos de infraestructura, comenzar la reconstrucción de las economías nacionales y emprender el comercio de interés mutuo, y proscribir las prácticas de trabajo esclavo y libre comercio. Con los millones de empleos nuevos que resultarían, los pueblos de las Américas podrán construir, no dejar, sus tierras natales.

Energía para el desarrollo económico
El abasto de energía abundante y barata es fundamental para el proceso de reconstrucción económica. Esto implica la combinación adecuada del uso de los depósitos de combustibles fósiles, con alta tecnología, del potencial hidroeléctrico en donde sea posible, y de la reanudación del desarrollo de la energía nuclear en todas partes. Hay depósitos importantes de combustibles fósiles en muchas partes de las Américas, desde carbón, petróleo y gas en Alaska y el Yukón, hasta gas natural en Perú y Bolivia, además de los famosos depósitos de peteróleo y gas mexicanos, venezolanos, y de Texas y Oklahoma. Pero el enorme potencial hidroeléctrico sin explotar está en Sudamérica. En los EU, los hidrólogos calculan que ya se ha alcanzando más del 80% del potencial represable en los ríos principales, como el Colorado, el Columbia y otros, donde se construyeron sistemas de gestión de aguas en los 1930 y los 1940, gracias al fomento de Franklin Delano Roosevelt a la construcción de infraestructura.

Pero en Sudamérica, la gran presa de Itaipú sobre el río Paraná ilustra el hecho de que en todo el continente hay muchos sitios favorables para la construcción de presas para generar electricidad, así como para la gestión de aguas, la navegación, etc.

Sin embargo, el desarrollo de la energía nuclear es la fuente de energía más avanzada y de mayor densidad energética, y el que debe reiniciarse a todo vapor. Poco después de que el presidente Eisenhower anunció en 1953 el programa de "Átomos para la Paz", Argentina se convirtió en el primer país que firmó con los EU un acuerdo de cooperación para el uso pacífico de la energía nuclear. Su primer reactor, Atucha I, entró en operación en 1974, y el segundo, Embalse, en 1983. Para 1979, se contemplaba la construcción de otras cuatro plantas nucleares, que empezarían a funcionar entre 1987 y 1997. Pero nunca fructificó. La depresión económica mundial y la austeridad impuesta por el FMI detuvieron todos esos programas. Hoy, sólo el reactor Atucha II se ha completado en un 80%.

En Brasil ocurrió algo parecido, aunque los científicos ya realizaban experimentos con energía de fisión desde los 1930. Hoy sólo dos plantas nucleares funcionan en Brasil, Angra I (1982) y Angra II (2000).

En México, el plan del presidente José López Portillo (1976–82) contemplaba la construcción de 20 plantas nucleares. Hoy sólo existe una.

En todas las Américas, hay 124 plantas nucleares funcionando ahora, de las cuales 104 están en los EU, 14 en Canadá, 2 en Argentina, 2 en Brasil y 1 en México. Hace 50 años, los ingenieros decían: "¡2000 para el 2000!", que el mundo necesitaba 2000 plantas nucleares para el año 2000. Pero ya en el 2003, no hay más de 441 en todo el mundo.

No existe ningún impedimento científico o de seguridad que debiera detener el desarrollo de la energía nuclear. Se trata de una guerra política, en la que es fundamental ganar la pelea por restablecer la regulación gubernamental de la energía en el interés público, y proceder entonces a construir infraestructura.

Durante la era de Enron, en la que los nuevos piratas de la energía estafaron al estado de California, esos mismos piratas se apoderaron de buena parte de los sistemas energéticos de América Central y del Sur. La propia Enron compró gasoductos en Colombia, Venezuela, Brasil y Bolivia. Diversas empresas extranjeras compraron la parte mayoritaria de las acciones de las empresas eléctricas de las naciones iberoamericanas, de modo que para el 2000 controlaban 26% de toda la electricidad en la región. Por ejemplo, en Chile, la firma estadounidense AES y la española Endesa se apoderaron de 76% de la capacidad instalada; en Bolivia, las firmas estadounidenses GPU, NRG y PPL tomaron el 96%; y en Argentina, AES y Endesa controlan el 52%. Estos intereses ahora exigen que el FMI obligue a Argentina a que los usuarios del servicio eléctrico paguen precios exorbitantes a los intereses extranjeros, sin importar las consecuencias enacionales.

La movilización de LaRouche en los EU para romper esa horca política y financiera de una vez por todas, abre la perspectiva para un desarrollo hemisférico sin precedentes, y de esperanza y paz mundial.

El Puente Terrestre Mundial


Los últimos mapas muestran el Puente Terrestre Mundial (ver mapas 16 y 17). En especial visto desde la proyección polar, se transmite la idea de que todo el planeta es uno, que el Puente Terrestre Mundial es una sola ruta continua que puede integrar y desarrollar la Tierra entera, desde Tierra del Fuego en Sudamérica, hasta el cabo de Buena Esperanza en África. Nos recuerda la realidad de que la mente y la creatividad humanas son factores determinantes, y también el recurso más importante a desarrollar, al desarrollar la condición físico–económica del mundo.

El Puente Terrestre Mundial, proyección polar


*EL CAPITULO 5 ES PARTE DEL INFORME ESPECIAL :"LOS ESTADOS SOBERANOS DE LAS AMÉRICAS", PUBLICADO POR EIR INC. , EL INFORME IMPRESO SE PUEDE ENCONTRAR EN LA OFICINA DE EIR EN EL PERU: AV. CANEVARO 1591 - LINCE